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Estudio

Los aditivos plásticos están relacionados con millones de nacimientos prematuros y miles de muertes a nivel mundial

La exposición a una sustancia química que aumenta la flexibilidad del plástico y que fue prohibida en todos los juguetes y los artículos para el cuidado de los niños en Europa en 2005 estuvo relacionada con cerca de 1,97 millones de nacimientos prematuros solo en el año 2018 en todo el mundo y con la muerte de 74.000 recién nacidos

Barriga mujer embarazada. Unsplash

Un nuevo análisis publicado en la revista “eClinicalMedicine” revela que la exposición a una sustancia química comúnmente utilizada para aumentar la flexibilidad del plástico podría haber contribuido a cerca de 1,97 millones de nacimientos prematuros solo en el año 2018, lo que representa más del 8% del total mundial. Los investigadores también estiman que esta sustancia química estuvo relacionada con la muerte de 74.000 recién nacidos.

La toxina, el ftalato de di-2-etilhexilo (DEHP), pertenece a un grupo de sustancias químicas llamadas ftalatos, presentes en cosméticos, detergentes, repelentes de insectos y otros productos domésticos. Los expertos han descubierto que estas sustancias pueden descomponerse en partículas microscópicas e ingresar al organismo a través de los alimentos, el aire y el polvo.

En la década de los 90 fue el plastificante más utilizado como aditivo en muchos productos de PVC para la construcción, como en el revestimiento de suelos en PVC. También se emplea en perfumes y productos flexibles de PVC como en cortinas de baño, mangueras de jardín, pañales, películas plásticas para envolver alimentos, bolsas de sangre, catéteres, guantes y otros instrumentos médicos como los tubos para fluidos.

Hoy en día, el DEHP está prohibido en todos los juguetes y los artículos para el cuidado de los niños en Europa (Directiva europea de 2005). También se ha prohibido su uso en cosméticos pues se considera cancerígeno, mutagénico y tóxico para la reproducción.

El nuevo estudio, dirigido por investigadores de NYU Langone Health, se centró en el parto prematuro, que es un factor de riesgo importante para problemas duraderos de aprendizaje y desarrollo, y una de las principales causas de muerte infantil, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según los autores, este nuevo análisis proporciona la primera estimación global de nacimientos prematuros relacionados con la exposición al DEHP y explora qué regiones del mundo son las más afectadas.

“Al estimar cuánta exposición a ftalatos puede contribuir a los partos prematuros en todo el mundo, nuestros hallazgos destacan que reducir la exposición, especialmente en regiones vulnerables, podría ayudar a prevenir los partos prematuros y los problemas de salud que a menudo se derivan de ellos”, afirma en un comunicado Sara Hyman, autora principal del estudio.

Estudios previos han vinculado la exposición al DEHP con el cáncer, las enfermedades cardíacas y la infertilidad, entre otros muchos problemas de salud, añade Hyman, investigador asociado de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York. También existe un amplio conjunto de investigaciones que relacionan esta sustancia química con el parto prematuro.

Según el nuevo estudio, la exposición al DEHP podría haber contribuido a 1,2 millones de años vividos con discapacidad, una medida que abarca todos los años que las personas han vivido o vivirán con enfermedades, lesiones y otros problemas de salud causados ​​por haber nacido prematuramente.

Hyman afirmó que, si bien el ftalato se utiliza ampliamente, se estima que ciertas regiones soportan una proporción mucho mayor de los impactos en la salud que otras. Oriente Medio y el sur de Asia representan el 54% de las enfermedades estimadas derivadas de nacimientos prematuros. Estas zonas cuentan con industrias del plástico en rápido crecimiento y altos niveles de residuos plásticos a nivel mundial.

África, que concentra el 26% de los problemas de salud derivados de partos prematuros relacionados con el DEHP, presenta una proporción desproporcionada de muertes en comparación con su proporción de casos totales de partos prematuros. Los investigadores señalaron que esto refleja la mayor tasa subyacente de mortalidad por partos prematuros en la región.

Para este estudio, el equipo de investigación estimó la exposición al DEHP en 2018 en 200 países y territorios, extrayendo datos de grandes encuestas nacionales realizadas en Estados Unidos, Europa y Canadá. También utilizaron estimaciones de investigaciones anteriores para completar la información de las regiones que no contaban con datos propios.

El equipo se basó en investigaciones previas que evaluaban cómo la exposición a ftalatos podría afectar los partos prematuros y combinó esos hallazgos con sus estimaciones de exposición global. Finalmente, combinaron esta información con cifras mundiales sobre partos y muertes prematuras para determinar qué proporción de estos resultados podría estar relacionada con el DEHP.

¿Y con otro fltalato?

Los científicos repitieron estos pasos con otro ftalato llamado ftalato de diisononilo (DiNP), un sustituto común del DEHP. Su uso ha sido muy amplio en productos de la vida diaria, desde pavimento de suelos a suelas para el calzado.

En la década de los 90, en torno al 95% del DINP se utilizaba en PVC como plastificante. Más de la mitad del 5% restante se utilizaba en la producción de polímeros distintos al PVC (por ejemplo, gomas de borrar). El resto de DINP se utilizaba en aplicaciones no poliméricas como tintas, adhesivos y selladores, pinturas y lacas.

Hoy en día, el DINP está prohibido en Europa en juguetes y artículos para el cuidado de los niños que estos puedan introducirse en la boca, según la Directiva europea de 2005.

Según los resultados, el DiNP podría representar un riesgo similar al del DEHP, habiendo contribuido a aproximadamente 1,88 millones de nacimientos prematuros en todo el mundo. Los costos financieros asociados a las muertes neonatales oscilaron entre millones y cientos de miles de millones de dólares para ambos ftalatos.

“Nuestro análisis deja claro que regular los ftalatos uno por uno y sustituirlos por alternativas poco conocidas difícilmente resolverá el problema de fondo”, denuncia el autor principal del estudio, Leonardo Trasande, profesor de Pediatría Jim G. Hendrick en la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.

“Estamos jugando a un peligroso juego, y estos hallazgos resaltan la necesidad urgente de una supervisión más rigurosa y generalizada de los aditivos plásticos para evitar repetir los mismos errores”, añade.

El Dr. Trasande, quien también es profesor en el Departamento de Salud Pública y director de la División de Pediatría Ambiental y del Centro para la Investigación de Riesgos Ambientales, advierte que la investigación no fue diseñada para establecer que el DEHP y el DiNP causen directa o exclusivamente partos prematuros, ni tampoco tuvo en cuenta otros tipos de ftalatos.

Además, debido a la incertidumbre en los datos,el impacto real del DEHP podría ser hasta cuatro veces menor que la estimación principal o ligeramente mayor. Pero incluso con las estimaciones más conservadoras, los resultados apuntan a una carga considerable para la salud, manifiesta Hyman.

El estudio fue financiado a través de una subvención de los Institutos Nacionales de Salud y por Beyond Petrochemicals.