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El Alzheimer podría no empezar como creíamos: dos proteínas “luchan” dentro del cerebro

Un estudio revela que el comienzo de la enfermedad podría tener lugar cuando la beta-amiloide y la proteína tau “batallan” dentro de las neuronas, cambiando lo que se sabía hasta ahora

El Alzheimer podría no empezar como creíamos: dos proteínas “luchan” dentro del cerebro
El Alzheimer podría no empezar como creíamos: dos proteínas “luchan” dentro del cerebroRyan JulianUCR

Durante décadas, nos han explicado el Alzheimer como una acumulación de placas en el cerebro. Una especie de “suciedad” que se va depositando hasta dañar la memoria. Pero esa idea podría estar incompleta. Un nuevo estudio liderado por la Universidad de California en Riverside plantea un cambio importante. El problema no sería solo la acumulación de proteínas, sino la “lucha” entre ellas. Más concretamente, cómo una puede bloquear la función de otra dentro de las neuronas.

Para entender lo que supone este hallazgo, hay que entender que los científicos llevan años estudiando dos proteínas clave en el Alzheimer: la beta-amiloide y la tau. Ambas se acumulan en el cerebro de los pacientes, pero, hasta ahora, su relación exacta no estaba clara. La mayoría de investigaciones se han centrado en la beta-amiloide, que forma placas fuera de las neuronas, dificultando la interacción entre ellas. Sin embargo, los tratamientos dirigidos a eliminarla no han logrado frenar la enfermedad.

El nuevo trabajo, publicado ayer en Proceedings of the National Academy of Sciences, propone otra explicación. La beta-amiloide y la tau no actúan por separado, sino que compiten entre sí dentro de las células cerebrales.

Una batalla en las neuronas

La proteína tau cumple una función esencial. Se encarga de estabilizar los microtúbulos, unas estructuras que actúan como autopistas dentro de las neuronas y permiten transportar materiales necesarios para su funcionamiento. Sin estos “canales”, las células nerviosas no pueden comunicarse ni sobrevivir correctamente.

En su estudio, los investigadores de la Universidad de California descubrieron que la beta-amiloide tiene una estructura muy similar a la tau. Eso le permite unirse a los mismos puntos de los microtúbulos. En sus experimentos, comprobaron que ambas proteínas se adhieren con una fuerza muy parecida. Esto significa que, cuando la beta-amiloide se acumula, puede desplazar a la tau y bloquear su función.

El posible origen del Alzheimer

Según este modelo, el problema empezaría cuando la beta-amiloide invade esas “autopistas” celulares. Al hacerlo, impide que la tau mantenga estable el sistema de transporte interno. Ese fallo provoca que la tau deje de funcionar correctamente. Entonces comienza a acumularse, formar agregados y desplazarse a zonas donde no debería estar.

El resultado es un colapso progresivo del sistema interno de las neuronas. Y ahí es donde podría iniciarse el daño asociado al Alzheimer. “Mostramos que la beta-amiloide y la tau compiten por los mismos sitios de unión y que la primera puede impedir que la segunda funcione correctamente”, explica Ryan Julian, autor principal del estudio.

Esta visión cambia, en cierto modo, lo que sabíamos sobre el alzhéimer. También ayuda a explicar algo que desconcertaba a los científicos: que las placas de beta-amiloide fuera de las células no siempre se relacionan directamente con la pérdida de memoria. Según su teoría, la clave podría estar dentro de las neuronas, donde se produce esta interferencia entre proteínas.

“Nuestra idea ayuda a dar sentido a muchos resultados que antes parecían inconexos”, afirma Julian. Asimimso, encaja con otro dato conocido. Que, con la edad, el sistema de “limpieza” del cerebro se vuelve menos eficiente. Esto favorece que la beta-amiloide se acumule y aumente la probabilidad de que desplace a la tau.

Si esta teoría se confirma con más estudios, podría cambiar el enfoque de las terapias: “Nos ofrece una imagen más clara de lo que puede estar fallando dentro de las neuronas y por dónde podrían empezar los nuevos tratamientos”. En lugar de centrarse solo en eliminar las placas de beta-amiloide, el objetivo podría ser otro. Por ejemplo, evitar que interfiera con los microtúbulos o mejorar la capacidad de las neuronas para eliminarla.

También abre la puerta a estrategias para proteger estas “autopistas” internas. Algunos estudios previos ya habían observado que el litio, que estabiliza los microtúbulos, podría reducir el riesgo de Alzheimer.

Durante años, el Alzheimer ha sido un rompecabezas con piezas que no terminaban de encajar. Este estudio propone una forma de unir muchas de ellas y, aunque no es una respuesta definitiva, sí supone un cambio de perspectiva.

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