
Polémica
La Asociación MIR pide una auditoría del examen de 2026: “Fue un completo caos”
Tras más de 5.000 quejas, calificaciones “llamativas” y denuncias de móviles en el aula, la entidad exige a Sanidad explicaciones y una investigación independiente

La convocatoria del examen MIR 2026, lejos de reforzar la confianza en uno de los procesos selectivos más determinantes del sistema sanitario español, ha terminado por exponer las debilidades organizativas del propio Ministerio de Sanidad. Lo que debía ser una prueba blindada y ejemplar ha derivado, según denuncian los aspirantes, en una sucesión de fallos que han abierto una grieta inédita en la Formación Sanitaria Especializada. La Asociación MIR España ha solicitado formalmente una auditoría independiente ante la falta de medidas de seguridad y control, tras calificar la gestión de la convocatoria como “un completo caos”.
Según el presidente de la asociación, Jesús Arzúa Moya, las quejas recibidas desde distintas sedes dibujan un escenario preocupante que, a su juicio, “no puede atribuirse a hechos aislados”. Denuncian falta de vocales experimentados en aulas con cientos de aspirantes, ausencia de inhibidores de frecuencia y, en consecuencia, posibilidad real de uso de teléfonos móviles con acceso a internet durante la prueba. “No queremos señalar a nadie en concreto”, sostiene Arzúa, “pero si hubo copia en varias sedes, la responsabilidad no es individual, sino de quien debía garantizar la vigilancia”.
La denuncia va más allá de los dispositivos convencionales. La asociación asegura haber recibido testimonios sobre uso de gafas con inteligencia artificial, cuyo funcionamiento permitiría grabar el examen, enviarlo al exterior y recibir respuestas en tiempo real. De confirmarse, el problema no sería únicamente tecnológico, sino de previsión: Sanidad no habría actualizado los protocolos de control ante nuevas formas de fraude. “El examen ha evolucionado, pero las medidas parecen ancladas en otra década”, lamentan desde la asociación.
Gracias @Monica_Garcia_G y @sanidadgob por alterar el funcionamiento de un proceso que funciona perfectamente desde hace más de una década.@manyez tiene una difícil tarea por delante. Espero que lo haga mejor que con la negociación del estatuto médico con @APEMYF_2025
— @SIME_medicos (@sime58106112) March 3, 2026
El malestar se intensifica al cruzar estas sospechas con los datos oficiales. El Ministerio informó de que el 99,19% de los aspirantes superaron la prueba, es decir, 30.170 personas. En Medicina, de 15.283 presentados, 15.082 obtuvieron al menos una respuesta neta positiva. Un porcentaje tan elevado reabre el debate sobre el nivel de exigencia real del examen y su capacidad discriminatoria en un sistema con 9.276 plazas disponibles. Para muchos opositores, el problema no es que haya muchos aprobados, sino que la administración no haya explicado con claridad cómo garantiza la equidad en un examen donde una décima decide cientos de puestos.
La polémica alcanzó su punto álgido con el caso de la número uno del MIR 2026, Bianca Ciobanu, graduada por la Universitat Rovira i Virgili. Con 188 respuestas netas sobre 200 y 119,3784 puntos, firmó uno de los mejores resultados de la serie histórica. Sin embargo, su expediente académico, por debajo del 6,5, fue utilizado por algunos compañeros para sembrar dudas en redes sociales. El debate, sin embargo, ha terminado apuntando más al sistema que a la aspirante: si existen anomalías estadísticas, corresponde al Ministerio verificarlas y explicarlas.
La propia Ciobanu se ha mostrado favorable a la auditoría y ha negado categóricamente cualquier irregularidad. Ha defendido su preparación intensiva durante cuatro años y ha insistido en que “el MIR es una estrategia y la carrera es otra cosa”. Su disposición a revisar el examen contrasta con la falta de explicaciones públicas detalladas por parte de la administración.
El debate sobre la correlación entre expediente y resultado no es nuevo, pero este año ha cobrado especial intensidad. Según la Asociación MIR, desde 2025 se habría roto el patrón habitual: aspirantes situados en el ‘top 10’ con expedientes por debajo del 8, algo estadísticamente poco frecuente en años anteriores.
Arzúa aporta comparativas: en 2025, un expediente similar al de la actual número uno habría supuesto el puesto 1.458; en 2024, el 1.374. Para la asociación, si el perfil cambia, Sanidad debe ofrecer datos transparentes que lo expliquen; si no, debe revisar sus mecanismos de control. De hecho, algunos sindicatos
Críticas a Mónica García por “cargarse” el MIR
Algunos sindicatos han visto en las calificaciones obtenidas la última gota que colma el vaso y acusan a Mónica García, titular de Sanidad, de “cargarse” la reputación del MIR. Y es que las sombras no comenzaron el día del examen. La convocatoria ya arrastraba polémica desde su fase administrativa: incidencias técnicas en la inscripción, modificaciones de última hora y retrasos en los listados.
A ello se sumó la dimisión en bloque del comité de expertos encargado de elaborar la prueba tras cambios en sus condiciones de trabajo, un hecho inédito que alimentó la percepción de improvisación y debilitó la confianza en la planificación del proceso.
Además, más de 5.000 aspirantes han comunicado incidencias relacionadas con errores en el baremo académico, generando entre 1.000 y 1.500 recursos formales. Varios opositores denunciaron que las listas provisionales se publicaron sin haber corregido previamente discrepancias, alterando de forma sustancial la posición obtenida. “Ahora mismo nadie sabe su número real”, resumía un aspirante en un mensaje viral. Para muchos, el problema no es solo técnico, sino de falta de previsión y control por parte del Ministerio.
Reunión con responsables de Sanidad tras la polémica
En este contexto, la Asociación MIR ha anunciado que se reunirá con la Dirección General de Ordenación Profesional para trasladar “la necesidad de mejoras en el proceso MIR”, especialmente en materia de “equidad, transparencia y seguridad del examen”. En ese encuentro presentará “un informe técnico” elaborado a partir de los testimonios recibidos, en el que se recogerán “los aspectos susceptibles de mejora del proceso MIR”.
La asociación aclara que “no entra a valorar de forma individual el resultado de ningún aspirante” y que “se opone a cualquier tipo de personalización en ausencia de pruebas y fuera de los cauces administrativos legalmente establecidos”. Asimismo, subraya que “no ha solicitado ni solicita en ningún caso la repetición del examen MIR”, al considerar que esto generaría “un perjuicio mayor para el conjunto de aspirantes”.
Por último, recuerda que cualquier irregularidad debe canalizarse por vías oficiales (a través del correo electrónico correofse@sanidad.gob.es) y reafirma “su compromiso con la equidad del proceso” y con “la preservación del prestigio del sistema de acceso a la formación sanitaria especializada”. No obstante, insiste en que la responsabilidad última de garantizar ese prestigio recae en la administración organizadora.
Mientras tanto, el calendario sigue su curso. El Ministerio no ha anunciado medidas extraordinarias más allá del análisis de los recursos presentados. Sin embargo, la presión pública aumenta. El MIR ha sido históricamente uno de los procesos selectivos más respetados de la Administración española y la convocatoria de 2026, con cifras récord de aprobados, miles de reclamaciones y denuncias sobre fallos de control, ha colocado ese prestigio bajo escrutinio.
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