
Salud
Esta enfermedad común afecta principalmente a mujeres mayores y a menudo pasa desapercibida durante mucho tiempo
Aunque millones de personas la padecen, sus primeros síntomas suelen ser tan sutiles que muchas veces se detecta cuando el problema ya está avanzado

A lo largo de la vida, el cuerpo experimenta cambios silenciosos que pasan desapercibidos durante años. Algunos afectan al metabolismo, otros al sistema hormonal y algunos más a la estructura del propio organismo. En muchos casos, estas transformaciones son parte natural del envejecimiento, pero en otras ocasiones pueden ser la señal temprana de una enfermedad que avanza lentamente.
Entre estas afecciones existe una especialmente frecuente que afecta sobre todo a las mujeres a partir de cierta edad y que, sin embargo, rara vez se detecta en sus primeras fases. Sus síntomas iniciales suelen confundirse con molestias comunes, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento.
Una enfermedad silenciosa que debilita los huesos
Se trata de la osteoporosis, un trastorno caracterizado por la pérdida progresiva de densidad y calidad del tejido óseo. A medida que los huesos se vuelven más frágiles, aumenta el riesgo de fracturas incluso ante golpes leves o movimientos cotidianos.
Según la World Health Organization, esta enfermedad es uno de los problemas de salud ósea más extendidos en el mundo y afecta principalmente a personas mayores, especialmente a mujeres después de la menopausia.
Una de sus características más problemáticas es que no suele provocar síntomas claros al principio. Muchas personas descubren que la padecen solo después de sufrir una fractura, por ejemplo en la cadera, la muñeca o las vértebras.
Señales tempranas que suelen ignorarse
Antes de que aparezcan complicaciones graves, pueden darse algunos indicios que pasan desapercibidos o se atribuyen a otras causas. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Dolor de espalda persistente
- Pérdida gradual de estatura
- Postura encorvada
- Mayor tendencia a sufrir caídas o hematomas
El problema es que estos síntomas también pueden estar relacionados con el envejecimiento normal, lesiones musculares o problemas articulares, lo que dificulta relacionarlos directamente con la pérdida de masa ósea.
Los especialistas explican que la clave para detectarla a tiempo es realizar pruebas específicas, como la densitometría ósea, que mide la cantidad de mineral presente en el hueso.
Por qué afecta más a las mujeres
La mayor incidencia de la osteoporosis en mujeres está relacionada con los cambios hormonales que se producen tras la menopausia. Durante esta etapa disminuyen los niveles de estrógenos, hormonas que desempeñan un papel importante en el mantenimiento de la densidad ósea.
La International Osteoporosis Foundation señala que aproximadamente una de cada tres mujeres mayores de 50 años sufrirá una fractura relacionada con esta enfermedad a lo largo de su vida.
Además de la menopausia, existen otros factores que pueden aumentar el riesgo:
- Antecedentes familiares
- Dieta pobre en calcio o vitamina D
- Falta de actividad física
- Consumo de tabaco o alcohol
- Tratamientos médicos como quimioterapia o uso prolongado de ciertos medicamentos
Incluso personas relativamente jóvenes pueden desarrollarla si presentan deficiencias nutricionales o enfermedades que afectan al metabolismo óseo.
Diagnóstico y tratamientos disponibles
Cuando se sospecha la presencia de osteoporosis, los médicos suelen realizar una evaluación completa que incluye análisis de sangre, estudio del historial médico y medición de la densidad ósea. En función de los resultados, se pueden recomendar diferentes estrategias terapéuticas. Entre las más habituales se encuentran:
- Medicamentos que ralentizan la pérdida ósea
- Fármacos que estimulan la formación de nuevo tejido óseo
- Suplementos de calcio y vitamina D cuando es necesario
Los tratamientos modernos han avanzado mucho en las últimas décadas. Algunos medicamentos pueden administrarse mediante inyecciones periódicas y han demostrado ser eficaces para reducir el riesgo de fracturas.
Más allá del tratamiento, los especialistas coinciden en que la prevención es uno de los factores más importantes para mantener la salud ósea a largo plazo. Entre las medidas recomendadas destacan:
- Mantener una dieta equilibrada rica en calcio
- Realizar actividad física de forma regular
- Exponerse a la luz solar moderadamente para favorecer la síntesis de vitamina D
- Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol
El ejercicio es especialmente relevante, ya que estimula la formación de masa ósea y mejora el equilibrio, lo que ayuda a prevenir caídas. También es importante adaptar el hogar para reducir riesgos, por ejemplo eliminando alfombras sueltas o superficies resbaladizas que puedan provocar accidentes.
Aunque la osteoporosis puede tener consecuencias graves, los expertos insisten en que no es una condición inevitable ni irreversible. Con diagnóstico precoz, hábitos saludables y tratamiento adecuado, es posible frenar su progresión e incluso mejorar la densidad ósea. Por ello, prestar atención a los primeros indicios y realizar controles médicos a partir de cierta edad puede marcar una diferencia importante en la calidad de vida en las décadas posteriores.
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