Client Challenge

Alimentación

Usar el móvil mientras comes te hace menos feliz de lo que imaginas

La experiencia emocional al comer está más vinculada a la compañía, la desconexión de las pantallas y la atención plena que al propio alimento que hay en el plato

mesa de restaurante con varios platos de comida
Usar el móvil mientras comes te hace menos feliz de lo que imaginasDifoosion

Sentarse a la mesa ha sido tradicionalmente un acto social y emocional. Sin embargo, la irrupción de los dispositivos digitales ha transformado por completo este momento cotidiano.

Comer con el móvil delante no solo reduce la conversación: también aplana las emociones positivas, incrementa el estrés y deteriora la experiencia sensorial de los alimentos, según concluye el informe La ciencia de lo que se cuece en la cocina, impulsado por IKEA junto a la Sociedad Española de Neurología, la Universidad Rey Juan Carlos y el CIBEROBN.

El estudio revela un dato contundente: cocinar y comer en compañía triplica la emoción de alegría en el cerebro, incrementándola un 232% respecto a hacerlo en soledad. Además, compartir mesa reduce el sentimiento de rechazo en un 23,5% y favorece una relación más consciente con los alimentos. La presencia de otras personas convierte una rutina funcional en una experiencia emocionalmente positiva.

En cambio, el uso del teléfono móvil durante las comidas reduce la alegría en un 32% y genera un efecto de “aplanamiento emocional”. Aunque no provoca tristeza directa, sí deteriora la vivencia del momento y eleva el estrés. Comer frente a una pantalla activa un estado cerebral similar al de alerta, fragmenta la atención e impide degustar plenamente los sabores, colores y texturas.

Los jóvenes son el grupo más vulnerable. El impacto negativo de las pantallas es cuatro veces mayor entre los 19 y 35 años. En ellos, el móvil reduce la alegría de forma más acusada, posiblemente porque ignoran a quien está presente para atender al teléfono.

La investigación analizó más de 157.000 registros en entornos reales y de laboratorio. Los participantes atravesaron distintas situaciones al cocinar y comer, solos sin distracciones, solos utilizando el móvil y acompañados por otras personas. Sus conclusiones son claras: la calidad emocional de la alimentación depende menos del menú que de la compañía y la desconexión digital.

El contexto ideal para disfrutar comiendo

El escenario óptimo, según los expertos, combina comida casera, compañía y ausencia de pantallas. No se trata únicamente del tipo de alimento, sino del ambiente en el que se consume.

Preparar platos en casa favorece una mayor implicación emocional, mientras que la presencia de otras personas transforma la comida en una experiencia compartida que estimula emociones positivas y reduce sensaciones de estrés.

La ausencia de dispositivos electrónicos completa esta ecuación. Sin la interferencia del móvil, la atención se centra en la conversación y en los sabores, lo que facilita una ingesta más pausada y consciente. Los investigadores subrayan que este entorno permite equilibrar la intensidad emocional y maximizar la alegría asociada al acto de comer.

En conjunto, esta fórmula sencilla convierte la mesa en algo más que un lugar funcional para alimentarse: la recupera como espacio de conexión social y cuidado del bienestar físico y psicológico.