
Salud femenina
¿Cómo mejorar la sequedad vaginal en la menopausia? Una farmacéutica no da las claves
Este problema debe abordarse de forma integral desde la nutrición y la salud íntima

La salud femenina suele ser un tabú en muchas ocasiones y la sequedad vaginal es una buena muestra de ello, ya que se trata de un problema tan invisible como silenciado. “La sequedad vaginal no es solo una molestia local, es un síntoma que afecta a la calidad de vida, a la autoestima y a la relación de pareja, y no debería vivirse en silencio”, explica Piluca Barrau, farmacéutica experta en salud femenina y dermocosmética.
La sequedad vaginal asociada a la perimenopausia y menopausia continúa siendo un problema frecuente e infradiagnosticado. El descenso de estrógenos provoca cambios fisiológicos en las mucosas, alterando su hidratación, elasticidad y capacidad de regeneración. Este proceso no afecta únicamente a la zona vaginal, sino que forma parte de un cuadro más amplio de sequedad de mucosas que puede implicar también piel, mucosa ocular y oral.
Entre los síntomas más habituales se encuentran el dolor en las relaciones sexuales, la sensación de irritación o escozor, una mayor predisposición a infecciones urinarias y la disminución del bienestar íntimo. “Muchas mujeres normalizan el malestar y no consultan, cuando existen soluciones eficaces y seguras”, señala Barrau.
Un abordaje que va más allá del tratamiento local
El manejo debe ser individualizado. Puede incluir hidratantes vaginales con ácido hialurónico y activos reparadores, lubricantes compatibles con el pH fisiológico, estrógenos locales cuando están indicados y, en determinados casos, terapias regenerativas como el láser vaginal.
Sin embargo, Barrau insiste en la necesidad de ampliar el enfoque. “La sequedad vaginal es un fenómeno multifactorial y requiere una visión integral que incluya salud hormonal, cuidado de mucosas y nutrición estratégica”.
Durante la perimenopausia, etapa previa a la menopausia, ya se producen fluctuaciones hormonales que afectan a piel y mucosas. En este contexto, los ácidos grasos esenciales juegan un papel relevante en la integridad de las membranas celulares, la hidratación de tejidos y la modulación de la inflamación.
Barrau subraya la importancia de optimizar el perfil lipídico a través de la alimentación, priorizando aceite de oliva virgen extra, pescado azul, semillas de lino y chía, nueces y aguacate. En casos concretos, puede valorarse suplementación específica con omega 3 (EPA y DHA), aceite de onagra (GLA) o aceite de espino amarillo (omega 7), siempre bajo supervisión profesional.
Normalizar la conversación
Esta situación afecta emocionalmente a la mujer y a su pareja porque durante las relaciones en ocasiones se produce dispareunia (dolor) y la mujer acaba experimentando una huida sexual (evitar mantener relaciones para evitar el dolor que conlleva). “La sequedad vaginal no debería ser un tabú ni una causa de deterioro en la vida íntima o de pareja. Hablarlo, informarse y consultar a tiempo cambia radicalmente el pronóstico”, concluye.
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