Investigación

Desarrollan un compuesto que protege al cerebro tras un ictus

Creado a partir de un nanomaterial inyectable, repara el tejido dañado sin efectos secundarios. Por el momento se ha probado en ratones

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Los ictus graves pueden provocar una discapacidad permanente y significativa Hospital Virgen Macarena

Un equipo de científicos de la Universidad Northwestern (EE UU) ha desarrollado un nanomaterial regenerativo inyectable que podría revolucionar el tratamiento del ictus isquémico, el tipo más común de accidente cerebrovascular.

Una única dosis intravenosa de este compuesto, administrada justo después de restablecer el flujo sanguíneo en un tipo de ratas, logró atravesar la barrera hematoencefálica y reparar el tejido cerebral dañado, según refleja el estudio sobre el hallazgo, publicado en Neurotherapeutics. Los resultados evidencian una reducción significativa del daño cerebral, sin efectos secundarios ni toxicidad.

La terapia se basa en péptidos terapéuticos supramoleculares, una plataforma desarrollada por Samuel I. Stupp, que ya demostró su eficacia en lesiones de médula espinal. Los investigadores fueron más allá para comprobar que puede administrarse por vía intravenosa, sin cirugía ni inyecciones directas en el cerebro.

Ayush Batra, autor del estudio y profesor asociado de neurología y patología en la Facultad de Medicina Feinberg, explicó que este tratamiento da respuesta a un grave problema que no resuelven los actuales, que es que la avalancha de sangre que se produce al restablecer el flujo puede desencadenar una segunda ola de daño, matando células cerebrales y aumentando el riesgo de discapacidad a largo plazo.

Además, la terapia mostró propiedades proregenerativas y antiinflamatorias, reduciendo la inflamación y la respuesta inmunitaria dañina.

El ictus es la primera causa de discapacidad en España y la segunda de mortalidad (la primera en mujeres) según la Sociedad Española de Neurología (SEN). Cada año se producen unos 120.000 nuevos casos. Si no aumenta su prevención, para 2035 los casos aumentarán un 35%.

Los ictus isquémicos ocurren cuando un coágulo bloquea el flujo sanguíneo al cerebro. Los médicos reabren el vaso sanguíneo administrando fármacos trombolíticos o utilizando dispositivos para retirar quirúrgicamente el coágulo.

Los ictus graves pueden provocar una discapacidad permanente y significativa que afecta a la calidad de vida del paciente y a su capacidad para volver al trabajo y relacionarse con su familia y la sociedad.

"No solo supone una carga personal y emocional importante para los pacientes, sino también una carga económica para las familias y las comunidades. Reducir este nivel de discapacidad con una terapia que pueda ayudar a restaurar la función y minimizar el daño tendría un impacto muy poderoso a largo plazo", indicó Batra.

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