Oncología

Estos son los 6 factores de riesgo modificables (ordenados por nivel de impacto) para esquivar el cáncer de mama

Más de una cuarta parte de los años de salud perdidos por cáncer de mama se deben a seis factores prevenibles, entre ellos el consumo elevado de carne roja, el tabaco y el alto IMC, según un estudio de "The Lancet Oncology"

Carne roja
Carne rojaFreepik

Más de una cuarta parte de los años de salud perdidos por cáncer de mama se deben a seis factores de riesgo modificables, entre ellos el consumo elevado de carne roja, el tabaco, el alto nivel de azúcar en sangre y el alto Índice de Masa Corporal (IMC), que ofrecen importantes oportunidades de prevención.

En concreto, en el año 2023, el 28% de la carga mundial de cáncer de mama (6,8 millones de años de vida sana perdidos por discapacidad, enfermedad y muerte prematura) se relacionó con seis factores de riesgo potencialmente modificables.

Así se desprende de un estudio publicado en la revista "The Lancet Oncology" que concluye que los nuevos casos de cáncer de mama aumentarán un tercio a nivel mundial.

El consumo elevado de carne roja tuvo el mayor impacto (vinculado a casi el 11% de la pérdida total de vida sana), seguido del consumo de tabaco (incluido el tabaquismo pasivo, 8%), la hiperglucemia (6%), el alto índice de masa corporal (4%) y el alto consumo de alcohol y la baja actividad física (ambos 2%).

Se han logrado avances sustanciales en la reducción de la carga mundial de cáncer de mama vinculada al consumo elevado de alcohol y tabaco entre los años 1990 y 2023, que disminuyó un 47% y un 28%, respectivamente, mientras que la carga de cáncer de mama vinculada a otros factores de riesgo no indicó el mismo progreso a lo largo del tiempo.

“Con más de una cuarta parte de la carga mundial de cáncer de mama vinculada a seis cambios modificables en el estilo de vida, existen enormes oportunidades para modificar la trayectoria del riesgo de cáncer de mama para la próxima generación”, afirma en un comunicado la doctora Marie Ng, coautora principal del estudio y profesora asociada del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) y profesora asociada de la Universidad Nacional de Singapur.

“Abordar los factores de riesgo conocidos mediante políticas de salud pública y facilitar el acceso a opciones más saludables, a la vez que se trabaja con las personas para tomar medidas que reduzcan la obesidad y la hiperglucemia, es crucial para detener el aumento de los cánceres de mama en todo el mundo”, añade la investigadora Ng.

En este sentido, la obesidad y el sobrepeso aumentan significativamente el riesgo de desarrollar al menos 13 tipos de cáncer (mama, colorrectal, hígado, páncreas, etc) al provocar inflamación crónica, mayores niveles de insulina y alteraciones hormonales. El exceso de tejido adiposo favorece un entorno que estimula el crecimiento de células tumorales, siendo uno de los principales factores de riesgo prevenibles.

La buena noticia es que la grasa de los tejidos en personas obesas tiene unas proteínas muy activas. Y cuando se eliminan, disminuye el riesgo de cáncer de hígado, tal y como descubrieron recientemente investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Pero incluso con las mejores políticas de prevención, millones de mujeres seguirán desarrollando cáncer de mama, lo que hace que cerrar la brecha en la atención médica sea una prioridad urgente, según los autores del estudio publicado en la revista "The Lancet Oncology".

En este sentido, los investigadores enfatizan que con un acceso equitativo a la atención en entornos de bajos recursos, inversión en terapias innovadoras y una firme voluntad política, existe la oportunidad de garantizar que todas las mujeres tengan las mismas posibilidades de superar el cáncer de mama. Todo un reto que exige que se mejoren las políticas de prevención, así como que las mujeres de países de ingresos bajos y mediano-bajos logren diagnósticos cada vez más tempranos y un mayor acceso a atención médica de calidad.