Alimentación

Un estudio cuestiona la eficacia del ayuno intermitente para perder peso

No se considera una dieta como tal, sino un modelo de alimentación que en los últimos años se ha popularizado enormemente, en gran parte gracias a su difusión en redes sociales

Un estudio cuestiona la eficacia del ayuno intermitente para perder peso
Un estudio cuestiona la eficacia del ayuno intermitente para perder pesoistock

El ayuno intermitente consiste básicamente en alternar periodos en los que se ingieren alimentos con otros en los que no se consume nada con aporte calórico. Una de las formas más populares de aplicarlo es el método 16/8, que plantea 16 horas de ayuno y una ventana de 8 horas para realizar las comidas. Por ello, no se considera una dieta como tal, sino un modelo de alimentación que en los últimos años se ha popularizado enormemente, en gran parte gracias a su difusión en redes sociales.

A pesar de su fama, el ayuno intermitente no se ha quedado solo en una tendencia viral. Diversos estudios científicos han analizado sus posibles beneficios para la salud. Entre ellos se han señalado la pérdida de peso, la mejora de parámetros como la presión arterial, la glucosa o el colesterol, así como una reducción de la inflamación, según recogen portales médicos como Mayo Clinic. Además, este patrón alimentario se ha relacionado con procesos de reparación celular.

Este enfoque resulta especialmente atractivo si se tiene en cuenta que, según la OMS, más de 2.500 millones de personas en el mundo padecen sobrepeso. Esta situación ha contribuido a que el ayuno intermitente gane popularidad y sea adoptado incluso por algunas figuras conocidas. Sin embargo, también han surgido advertencias por parte de profesionales de la salud sobre posibles problemas derivados de una mala aplicación, como el efecto rebote o dudas acerca de si realmente es el método más eficaz para adelgazar.

En este contexto, una investigación reciente ha vuelto a poner en cuestión la idea de que el ayuno intermitente sea superior a otros métodos más tradicionales de control del peso, como la reducción calórica.

El estudio que reabre el debate

Desde el punto de vista científico, el ayuno intermitente suele vincularse con la autofagia, un proceso celular en el que, según el Instituto Nacional del Cáncer, "la célula descompone y destruye proteínas viejas, dañadas o anormales, y otras sustancias en su citoplasma". Este mecanismo de reciclaje y reparación celular suele activarse en situaciones de ayuno.

Por esta razón, el ayuno intermitente se ha asociado en los últimos años con la capacidad de quemar reservas de grasa del organismo, favoreciendo así la pérdida de peso.

No obstante, un estudio reciente ha puesto en duda que este método sea más efectivo que otros hábitos alimentarios en personas con sobrepeso u obesidad. La investigación, publicada en Cochrane Library y dirigida por el Departamento de Investigación de la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires, en Argentina, analizó 22 ensayos clínicos aleatorios en los que participaron cerca de 2.000 personas de Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores tuvieron en cuenta distintos enfoques del ayuno intermitente, como el ayuno en días alternos, el ayuno periódico o la modificación de los intervalos de tiempo sin comer. El estudio se desarrolló durante 12 meses con el objetivo de comprobar si este patrón alimentario producía una mayor pérdida de peso que los métodos tradicionales basados en restringir calorías.

Los resultados mostraron que no existían diferencias significativas entre ambos enfoques.

La evidencia frente a la popularidad del método

"El ayuno intermitente simplemente no parece funcionar para adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso", afirmó Luis Garegnani, autor principal de la revisión.

Según el análisis, la pérdida de peso está más relacionada con la reducción de la ingesta calórica total que con el tiempo que una persona pase sin comer. Este descenso en las calorías consumidas también puede lograrse mediante otros métodos tradicionales que no limitan el horario de las comidas.

"Podría ser una opción razonable para algunas personas, pero la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en las redes sociales", añadió el investigador, cuestionando así la idea de que el ayuno intermitente sea la mejor estrategia para adelgazar.

Aun así, el propio equipo científico señala que es necesario continuar investigando con poblaciones más diversas, ya que el estudio se centró principalmente en el contexto de la obesidad en países con ingresos altos. También consideran importante analizar posibles beneficios del ayuno intermitente más allá de la pérdida de peso, como su impacto en otras enfermedades asociadas.