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Los hábitos que recomiendan los médicos para un 2026 más saludable

Con pequeños cambios sostenidos en el tiempo puedes ganar energía y bienestar sin complicaciones

Los hábitos que recomiendan los médicos para un 2026 más saludable
Los hábitos que recomiendan los médicos para un 2026 más saludableFreepik

El inicio de año suele traer la misma pregunta: ¿por dónde empiezo para cuidarme de verdad? La respuesta, casi siempre, es más sencilla de lo que parece. No hace falta cambiarlo todo ni buscar rutinas imposibles. Lo que suele dar resultados es mejorar dos o tres cosas básicas y mantenerlas en el tiempo.

Dormir mejor empieza por dormir a la misma hora

Dormir muchas horas puede no ser suficiente si cada día el horario cambia. El cuerpo funciona mejor con cierta regularidad: acostarse y levantarse en horarios parecidos facilita conciliar el sueño y hace que el descanso sea más reparador. No se trata de perseguir una rutina perfecta, sino de evitar extremos: trasnochar varios días seguidos y luego intentar compensar el fin de semana a menudo suele desajustar todavía más el ritmo.

Un buen punto de partida es elegir una hora razonable para acostarse entre semana y mantenerla la mayoría de días. Si cuesta, ayuda hacer el cambio poco a poco, adelantando 10-15 minutos cada pocos días. A medio plazo, dormir mejor se nota en energía, concentración y también en la forma de comer: con cansancio acumulado es más fácil picar y tirar de alimentos menos saludables.

Salir a la calle por la mañana y buscar luz natural

Otro hábito simple es exponerse a luz natural al comenzar el día. La luz exterior es una señal importante para el reloj biológico y favorece que el ciclo de sueño y vigilia se mantenga más estable. No hace falta entrenar ni hacer una caminata larga: con salir unos minutos, dar un paseo corto o ir andando a un recado ya se consigue el efecto.

Además, este hábito suele encajar bien con el anterior. Cuando el cuerpo se regula mejor por la mañana, muchas personas notan que por la noche les resulta más fácil dormirse a una hora razonable.

Caminar después de las comidas

Si hay un consejo que funciona especialmente bien por su relación entre esfuerzo y beneficio, es el de moverse tras comer. Una caminata de 10 a 20 minutos puede ayudar a reducir el pico de glucosa tras la comida y tiene un efecto favorable sobre el metabolismo. Es un gesto pequeño, pero repetido cada día puede marcar diferencia.

No hace falta que sea una caminata rápida ni que implique irse lejos: puede ser dar una vuelta a la manzana, bajar a comprar algo a pie o caminar mientras se habla por teléfono. La idea es añadir movimiento en un momento del día en el que resulta fácil quedarse sentado.

Reducir el alcohol

El alcohol es un punto frecuente cuando alguien quiere encontrarse mejor: afecta al sueño, suma calorías que no sacian y, en algunas personas, empeora la digestión o el estado de ánimo. Reducirlo suele tener beneficios que muchas personas notan en pocas semanas, especialmente en descanso y energía.

Beber más agua y recortar bebidas azucaradas

La hidratación es básica, pero en la práctica se descuida mucho. Beber agua de forma regular ayuda con la fatiga, el dolor de cabeza y el rendimiento general. Y, además, suele ser una forma simple de reducir el consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas.

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