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¿Es mejor beber agua fría o caliente? Los expertos explican cuál es más saludable

Diversas investigaciones muestran que la temperatura de los alimentos y las bebidas puede tener un efecto medible en la ansiedad y en las molestias gastrointestinales

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Una tendencia viral en el mundo del bienestar ha puesto sobre la mesa una pregunta aparentemente sencilla: ¿es más saludable beber agua caliente o fría? Sin embargo, la ciencia detrás de esta cuestión es más compleja de lo que parece.

Diversas investigaciones muestran que la temperatura de los alimentos y las bebidas puede tener un efecto medible en la ansiedad y en las molestias gastrointestinales. Aun así, los expertos señalan que el impacto real depende en gran medida del objetivo de cada persona: perder peso, mejorar el rendimiento deportivo, favorecer la digestión o simplemente beber agua de una forma más cómoda.

¿El agua fría ayuda a perder peso?

Una de las afirmaciones más extendidas es que beber agua muy fría aumenta el gasto calórico porque el cuerpo necesita calentarla hasta la temperatura corporal. Aunque esta idea tiene cierta base científica, el efecto real sería mínimo.

Según investigaciones, durante los 90 minutos posteriores a consumir agua fría o a temperatura ambiente, el gasto energético aumenta ligeramente un 2,9 % con agua fría y un 2,3 % con agua a temperatura ambiente”, explicó Tanya Freirich, dietista registrada y experta en diabetes en Carolina del Norte, a Fox News Digital.

Aun así, la especialista señala que el cuerpo utiliza energía para calentar el agua fría, pero “no es lo suficientemente significativo como para que merezca la pena con el objetivo de perder peso”. Además, subrayó que el agua caliente tampoco derrite la grasa.

Para quienes buscan perder peso o mantenerlo, Freirich recomienda centrarse más en la cantidad de agua que se bebe que en su temperatura.

La dietista citó un estudio en el que mujeres con sobrepeso añadieron 1,5 litros de agua al día a su consumo habitual. Tras ocho semanas, las participantes registraron una pérdida de peso medible.

“El agua adicional puede suprimir el apetito o influir en la producción y el gasto de energía”, explicó. No obstante, también indicó que la temperatura del agua no debería afectar a la forma en que el cuerpo utiliza los nutrientes, aunque se necesitan más investigaciones.

La temperatura ideal para quienes hacen ejercicio

En el caso de las personas que practican ejercicio en ambientes calurosos y húmedos, el objetivo principal debe ser rehidratarse sin perder demasiados líquidos por el sudor. Las investigaciones sobre termorregulación sugieren que existe una temperatura ideal del agua para los deportistas. Aunque beber agua puede provocar sudoración mientras el cuerpo regula su temperatura, unos 16 °C (60,8 °F) se asociaron con la menor cantidad de sudoración.

“Fresca, pero no muy fría”, enfatizó Freirich. Beber agua en ese rango puede ayudar al cuerpo a rehidratarse de manera eficiente sin provocar molestias gastrointestinales.

Agua caliente y digestión

Algunas personas prefieren beber agua caliente por su efecto sobre la relajación y la digestión. De hecho, algunos estudios han encontrado que los líquidos calientes pueden acelerar el vaciamiento gástrico, lo que estimula en cierta medida el sistema digestivo.

También puede haber beneficios psicológicos. Freirich señaló investigaciones que muestran que beber té negro caliente reduce los niveles de cortisol —la principal hormona del estrés— y aumenta la sensación de relajación después de realizar tareas estresantes.

Posibles efectos médicos

La dietista advierte que beber agua muy fría puede causar problemas en determinadas personas. Por ejemplo, podría provocar dificultades en quienes padecen trastornos de deglución o desencadenar migrañas y el llamado “congelamiento cerebral” en personas con nervios sensibles.

Además, quienes sufren síndrome del intestino irritable pueden notar que las bebidas muy frías desencadenan molestias digestivas.

La clave está en la hidratación

En definitiva, los expertos coinciden en que la mejor temperatura del agua es la que anima a las personas a beberla con regularidad. La recomendación general para los adultos es consumir entre siete y ocho vasos de agua al día. “Lo más importante es que todo el mundo se mantenga adecuadamente hidratado”, concluyó Freirich.