Salud
La bacteria silenciosa que muchos desconocen y que puede causar gastritis, úlceras y cáncer
Más de la mitad de la población convive con la bacteria Helicobacter pylori sin presentar síntomas, aunque en algunos casos puede provocar enfermedades digestivas como gastritis, úlceras o cáncer gástrico.

Ardor de estómago, digestiones pesadas o molestias abdominales tras las comidas son síntomas que muchas personas normalizan en su día a día. Sin embargo, detrás de estas molestias aparentemente comunes puede encontrarse la Helicobacter pylor, la infección bacteriana crónica más frecuente en humanos, que afecta a casi la mitad de la población mundial.
Esta bacteria tiene la capacidad excepcional de sobrevivir en el ambiente extremadamente ácido del estómago, algo poco habitual para los microorganismos. Según explica la doctora Malena García Arredondo, neurogastroenteróloga, experta en trastornos del eje intestino-cebro y directora de MGA Healthy Digest, unidad de aparato digestivo y microbiota en Memorial Publio Cordón Hospital en Pozuelo de Alarcón, la infección suele adquirirse en la infancia y puede permanecer latente durante décadas sin provocar síntomas claros, lo que facilita su propagación silenciosa.
Un hallazgo que transformó la medicina digestiva
Desde su descubrimiento en 1982 por los investigadores Barry Marshall y Robin Warren, galardonados con el Premio Nobel de Medicina en 2005, la comprensión de muchas patologías gástricas cambió radicalmente. Antes de este hallazgo, se ignoraba que una bacteria pudiera ser la causa de las úlceras pépticas y de parte de los casos de cáncer gástrico.
Actualmente, el diagnóstico de esta infección es sencillo y suele realizarse mediante métodos no invasivos como el test del aliento o pruebas en heces, reservando la endoscopia solo para situaciones de mayor complejidad.
Riesgos a largo plazo y tratamiento
Aunque la mayoría de las personas conviven con la bacteria sin complicaciones graves, en una minoría de pacientes la inflamación persistente puede derivar en patologías relevantes. “En una minoría de pacientes, a largo plazo y debido a la respuesta inflamatoria persistente junto con otros factores de riesgo, pueden aparecer complicaciones como úlcera gastroduodenal, gastritis atrófica, o un mayor riesgo de cáncer gástrico y linfoma MALT”, explica la doctora García Arredondo.
Lo habitual es tratar la infección al detectarla, pero cada caso debe evaluarse de forma individual. El tratamiento estándar combina antibióticos con fármacos que reducen la acidez, aunque el aumento de las resistencias bacterianas está obligando a los especialistas a ajustar las pautas de forma individualizada.
El papel de los probióticos
Desde el punto de vista de la microbiota, la experta asegura que “esta bacteria puede alterar el equilibrio del ecosistema digestivo, aunque sus efectos dependen de factores individuales y no siempre se traducen en enfermedad”. En este contexto, algunos especialistas recomiendan estrategias complementarias que ayuden a preservar el equilibrio del microbioma durante el tratamiento.
Los probióticos, por ejemplo, pueden contribuir a equilibrar la microbiota y reducir algunos efectos secundarios asociados a la terapia antibiótica, aunque por sí solos no suelen eliminar la bacteria. Paralelamente, la investigación científica está explorando nuevas líneas terapéuticas basadas en compuestos naturales y estrategias dirigidas al microbioma, aunque muchas de estas opciones todavía se encuentran en fase de estudio.
Eje intestino-cerebro
Un aspecto fundamental en la medicina digestiva actual es la conexión entre el sistema digestivo y el sistema nervioso. La doctora García Arredondo destaca que, en ocasiones, los síntomas persisten incluso después de haber eliminado la bacteria. Esto se debe a que factores como el estrés, la sensibilidad intestinal o los desequilibrios en la microbiota siguen influyendo en el funcionamiento del aparato digestivo. Por ello, la doctora destaca que el uso de probióticos y el abordaje integral del eje intestino-cerebro se han vuelto claves para garantizar la recuperación completa del paciente