Huelga médica

El Comité de Huelga médica intensifica la presión en el Congreso contra el Estatuto Marco

Los sindicatos trasladan a los grupos parlamentarios la urgencia de un estatuto específico del médico y del facultativo y de una "interlocución directa" con el Ministerio de Sanidad

La ministra de Sanidad, Mónica García, durante el último pleno del Congreso de los Diputados.
La ministra de Sanidad, Mónica GarcíaGonzalo PérezLa Razón

El conflicto entre el colectivo médico y el Ministerio de Sanidad continúa escalando mientras el Comité de Huelga médica- integrado por CESM, el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Médicos de Cataluña (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), el Sindicato Médico Vasco (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’mega)- intensifica su ronda de reuniones con los grupos parlamentarios en busca de apoyos que permitan revertir la reforma del Estatuto Marco y habilitar un ámbito propio de negociación. La situación ha estallado tras meses de bloqueo institucional, rechazo unánime del borrador presentado por Sanidad y un sentimiento creciente de agravio entre los facultativos, que reclaman condiciones laborales dignas, reconocimiento profesional y una interlocución directa con la Administración que el Gobierno sigue sin conceder.

Por ello, los sindicatos han activado un calendario intensivo de reuniones con los grupos parlamentarios para explicar directamente la magnitud del problema y recabar apoyos que frenen una reforma que consideran perjudicial para el ejercicio profesional y para la sostenibilidad del sistema sanitario.

En ese calendario, las organizaciones sindicales ya han sido recibidas por el Partido Popular, Vox y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), tres formaciones que han escuchado las reivindicaciones del Comité y han mostrado disposición a estudiar alternativas al modelo planteado por el Gobierno.En el caso del PP, la reunión sirvió para que Alberto Núñez Feijóo trasladara a los médicos una serie de propuestas concretas, entre ellas la mejora de las guardias, el refuerzo de plantillas y la necesidad de una negociación propia para el colectivo, un planteamiento que se alinea con una de las demandas centrales de los facultativos. Vox también mostró receptividad, y ERC ha reconocido comprender la necesidad de que los médicos puedan mantener una interlocución directa con la Administración para defender sus condiciones laborales, comprometiéndose a trasladar sus reivindicaciones cuando el texto llegue al Congreso.

Estas reuniones forman parte de una ronda más amplia que aún no ha concluido. Tal como han confirmado las organizaciones sindicales, están pendientes de concretar los encuentros acordados con Junts per Catalunya y con EH Bildu, dos formaciones que también deberán posicionarse cuando el proyecto de reforma llegue a la Cámara Baja. El objetivo del Comité de Huelga es lograr que el mayor número posible de grupos parlamentarios entienda por qué el borrador del Estatuto Marco ha despertado un rechazo absoluto en la profesión y por qué consideran imprescindible un estatuto específico y un ámbito propio de negociación que garantice la interlocución directa con el Gobierno.

"España va en dirección contraria"

El Comité sostiene que "España avanza en dirección contraria a la de los países europeos de su entorno, donde la mayoría cuentan con normativas específicas para el personal médico que reconocen la singularidad de su formación, su responsabilidad profesional y el impacto que su labor tiene en la calidad asistencial". En contraste, el borrador de Sanidad no incorpora elementos esenciales como la regulación de la jornada, la ordenación de las guardias, la estabilidad en la carrera profesional o la adecuación retributiva, y mantiene un ámbito de negociación en el que los médicos carecen de una representación efectiva. El mensaje que los facultativos están llevando a los grupos parlamentarios es claro: sin un marco adecuado, el sistema seguirá perdiendo talento y precarizando un servicio esencial para la sociedad.

El deterioro del clima laboral ha desembocado en una huelga nacional indefinida cuyo seguimiento ronda el 90%, según los datos sindicales. La protesta responde no solo al contenido del borrador, sino a la acumulación de agravios que la profesión denuncia desde hace años: plantillas insuficientes, imposibilidad de conciliar, guardias interminables y mal retribuidas, una carrera profesional estancada y una sobrecarga asistencial que se ha cronificado. La ruptura del diálogo por parte del Ministerio de Sanidad, que según los sindicatos ha cerrado de facto cualquier vía de negociación, ha dado al conflicto un tinte político que ahora se traslada al Congreso.

Las próximas semanas serán decisivas. Mientras Sanidad mantiene su posición inmovilista, los sindicatos redoblan su actividad política convencidos de que el Congreso puede frenar una reforma que consideran dañina. La estrategia del Comité de Huelga se centra ahora en trasladar directamente al Congreso la magnitud del rechazo médico al proyecto del Gobierno. Su ronda de reuniones no se limita a los partidos que ya han mostrado apoyo: buscan una interlocución con todas las fuerzas parlamentarias, incluidas aquellas que todavía no han concretado un encuentro. Los sindicatos consideran imprescindible que cada grupo político conozca de primera mano por qué esta reforma ha sido rechazada en bloque por toda la profesión y por qué urge alcanzar un marco legal propio que proteja la calidad asistencial y la sostenibilidad del sistema sanitario.

El Ministerio de Sanidad de Mónica García no ha demostrado intención alguna de rectificar, pero el Comité de Huelga está decidido a situar el conflicto en el centro del debate político y social hasta lograr que se reconozca lo que consideran una reivindicación justa, imprescindible y urgente, esto es, un estatuto propio y una negociación directa para los médicos.