
Jardinería
Cómo y cuándo podar un limonero para que produzca muchos más limones
Una poda bien planificada puede marcar la diferencia entre un árbol estancado y otro cargado de fruta temporada tras temporada

Cuidar un árbol frutal es, en buena medida, aprender a intervenir en el momento justo. No se trata solo de regar o abonar: la estructura del árbol, la luz que penetra entre sus ramas y la energía que distribuye influyen directamente en la cantidad y calidad de sus frutos. En el caso del limonero, esta regla es especialmente evidente.
El limonero, ya sea cultivado en jardín o en maceta en una terraza, puede ofrecer cosechas generosas durante años si se mantiene equilibrado. Los expertos en fruticultura coinciden en que la poda no es un simple gesto estético: es una herramienta esencial para estimular la floración, mejorar la ventilación y evitar que el árbol desperdicie recursos en ramas improductivas.
Qué ramas conviene cortar
En árboles jóvenes, especialmente si han sufrido heladas, plagas o estrés hídrico, la prioridad eseliminar todo lo que debilita la estructura: ramas secas, hojas dañadas y brotes débiles. Algunos especialistas en jardinería recomiendan, además, despuntar el tallo central cuando el ejemplar aún está en formación para favorecer un tronco fuerte y bien ramificado.
El objetivo en esta fase es claro: concentrar la energía en las ramas principales que sostendrán la producción futura. Un árbol con buena estructura tendrá más capacidad para soportar el peso de los frutos y resistir inclemencias meteorológicas.
En limoneros de cuatro o cinco años, cuando comienza una producción más estable, la poda adquiere un carácter estratégico. Es habitual que aparezcan ramas que crecen hacia abajo o en ángulos poco sólidos. Aunque a veces estén cargadas de limones, son frágiles y pueden quebrarse por el peso. Eliminarlas a tiempo previene daños mayores.
También conviene retirar los llamados “chupones”: brotes vigorosos que crecen verticalmente y rara vez fructifican. Estas ramas consumen savia y restan fuerza a las partes productivas del árbol.
Según manuales de fruticultura del Ministerio de Agricultura y guías de cultivo de cítricos del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), la clave está en mantener una copa abierta, con buena entrada de luz y aireación, factores que reducen la aparición de hongos y mejoran el cuajado del fruto.
El error más común al recoger los limones
No solo la poda influye en la producción: la forma de recolectar también importa. Arrancar el limón directamente puede dañar la inserción de la rama y afectar futuras floraciones. Lo recomendable es cortar el fruto por el pedúnculo, el pequeño tallo que lo une a la rama, utilizando tijeras limpias y afiladas.
Este gesto sencillo preserva la estructura del brote y permite que vuelva a florecer en la siguiente temporada. A largo plazo, la diferencia en productividad puede ser notable.
Cuándo es mejor podar un limonero
Elegir el momento adecuado es tan importante como saber qué cortar.
- Limoneros jóvenes: se pueden podar ligeramente cuando presentan hojas dañadas o crecimiento desordenado, evitando épocas de frío intenso.
- Árboles maduros: la mejor ventana suele ser tras la cosecha principal y antes del inicio de la nueva brotación primaveral. En climas mediterráneos, esto suele situarse a finales del invierno.
- Poda de mantenimiento: la retirada de ramas secas o enfermas puede hacerse en cualquier momento del año.
La Asociación Española de Parques y Jardines Públicos y diversas guías agronómicas coinciden en una recomendación fundamental: no eliminar más del 25-30% de la copa en una sola intervención. Una poda excesiva debilita al árbol y puede reducir la producción en la campaña siguiente.
Equilibrio y constancia, las claves
Un limonero bien podado no solo produce más, sino que lo hace de manera más regular. Mantener el equilibrio entre crecimiento vegetativo y fructificación es el gran objetivo. Demasiada madera improductiva resta energía; demasiada poda, la agota.
Con herramientas limpias, cortes precisos y un calendario adecuado, incluso un ejemplar debilitado puede transformarse en un árbol vigoroso y cargado de limones jugosos. La paciencia, en jardinería, siempre da fruto.
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