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¿Cómo murió Juan Pablo I?

Numerosas teorías, algunas contradictorias, se difundieron tras el fallecimiento de Albino Luciani. La pregunta es si hubo realmente un culpable.

Numerosas teorías, algunas contradictorias, se difundieron tras el fallecimiento de Albino Luciani. La pregunta es si hubo realmente un culpable.

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Elegido Papa el 26 de agosto de 1978 con el nombre de Juan Pablo I, Albino Luciani falleció de forma inesperada, como todo el mundo sabe, el 28 de septiembre, a los treinta y tres días justos de pontificado. Su extraña muerte, así como los testimonios contradictorios sobre las circunstancias en que ésta se produjo, dieron rienda suelta a todo tipo de especulaciones.

El sacerdote español Jesús López Sáez, en su obra «El día de la cuenta», asegura así que Juan Pablo I murió emponzoñado tras habérsele administrado una fuerte dosis de un vasodilatador. La misma tesis sostiene el investigador británico David Yallop, en su libro «In God's name» («En el nombre de Dios»). Yallop va aún más lejos que el sacerdote López Sáez, al afirmar que Albino Luciani murió envenenado por altos jerarcas de la Iglesia con la complicidad de mafiosos vinculados al Banco Ambrosiano y miembros de sectas masónicas. Una auténtica conspiración sobre la que no existe prueba alguna fehaciente.

Todavía sigue sorprendiendo hoy a algunos, cierto, que no se le practicara a Albino Luciani la preceptiva autopsia, prevaleciendo así entonces el criterio de los últimos dignatarios del Vaticano, según los cuales jamás se le había efectuado al cadáver de un Papa, cuando la historia parecía demostrar justo lo contrario.

Conviene no olvidar tampoco que el postulador de la causa de beatificación de Juan Pablo I, Enrico Dal Cavolo, negó de forma categórica que la muerte del Romano Pontífice hubiese sido provocada por alguien. Según manifestó rotundo el postulador, «no fue inducida».

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Aun así, si nos atenemos al testimonio sobre su sucesor Juan Pablo II recogido por Elena Patriarca Leonardi, hija espiritual de San Pío de Pietrelcina y fundadora de la Casa del Reino de Dios y Reconciliación de las Almas de Roma, contamos con otro posible indicio de que Luciani hubiese sido envenenado de algún modo misterioso.

Nacida el 4 de noviembre de 1910 en Avezzano, provincia de L'Aquila, Elena Patriarca Leonardi dejó escrito un diario por obediencia a su director espiritual. Advirtamos que durante más de tres décadas, esta mujer piadosa de misa y comunión diarias confesó con el Padre Pío, de quien era una de sus hijas espirituales predilectas.

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Elena Patriarca mantuvo, según acredita ella misma y diversas personas que la trataron en vida, frecuentes locuciones con Jesús, la Virgen y el Padre Pío. Consignemos ahora algunas de ellas, en las que los tres personajes celestiales la previnieron supuestamente sobre los planes maquiavélicos para envenenar a Karol Wojtyla en su momento. Si alguien en el Vaticano deseaba quitarse de en medio a Juan Pablo II a los seis meses de pontificado, ¿quién podría asegurar, sin una autopsia de por medio, que no lo hubiesen hecho antes con Juan Pablo I?

Oraciones por el Papa

Veamos esos mensajes anotados por Leonardi: «Roma, 5 de abril de 1979, a las 10 de la mañana. Este primer viernes de mes yo estaba en la Iglesia. Cuando terminé mi oración de acción de gracias, la Virgen me dijo: “Orad por el Papa, se está preparando un veneno”. Ella me mostró una jeringuilla».

«Roma, 8 de abril de 1979, a las 11,30 mañana: Yo estaba en la Iglesia de la Virgen del Amor Divino. Vi a Jesús y al Padre Pío, que me dijeron: “Orad por el Papa”».

«San Giovanni Rotondo, 14 de abril de 1979, a las 22 horas: La Virgen me dijo: “Reza por el Papa. Ellos le preparan un veneno para matarlo. ¡Qué dolor, hija mía! ¡Reza por el Papa y haz penitencia, hija mía!”».

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Añadamos que Juan Pablo II fue el Papa que más atentados e intentos de asesinato sufrió durante los más de veintiséis años que rigió los designios de la Iglesia, empezando por el plan preconcebido por Fernando Álvarez Tejada para acabar con su vida mediante la colocación de una bomba en la Basílica de Guadalupe, en México, en 1979.

El mismo año, precisamente, en que Elena Patriarca Leonardi hizo las anotaciones que acabamos de leer en su diario, según las cuales pretendían emponzoñar al Papa en abril.

¿Realidad o fantasía? Sea como fuere, la extraña muerte del Papa Albino Luciani sigue siendo un misterio. Solo una eventual autopsia podría arrojar luz sobre lo sucedido, pero resulta del todo improbable que eso pueda suceder.

Atentados contra Juan Pablo II

El 2 de octubre de 1979, mientras Juan Pablo II anunciaba en Nueva York su próximo viaje a Brasil, se recibió una carta anónima en la oficina del FBI avisando de un atentado contra el Papa planeado por las Fuerzas Nacionales de Liberación de Puerto Rico. Poco después, la Policía halló en un domicilio una ametralladora con munición.

Tres meses antes del fallido atentado del turco Alí Agca, el 16 de febrero de 1981, y antes de la llegada del Pontífice al estadio de Karachi, en Pakistán, se registró una explosión a escasos metros de donde iba a celebrar la Santa Misa; el terrorista falleció en el acto como consecuencia de la deflagración. El intento de Alí Agca no sería el último...