
Obra social
Tras cumplir su sueño, Polina «está feliz y más animada de cara a afrontar el tratamiento»
Mil y un Sueños ha hecho realidad el deseado baile de princesas de una paciente oncológica de 14 años que, tras la cuarta recaída, sigue una terapia muy agresiva

«Estoy muy contenta. Me siento feliz y más animada de cara a afrontar el tratamiento», asegura emocionada Polina, una niña ucraniana de 14 años que lleva tiempo luchando contra una enfermedad oncológica y que hace apenas una semana ha hecho realidad el gran sueño de su vida: ser la protagonista de un baile de princesas al más puro estilo Disney.
En 2019, tras cinco años de continuas idas y venidas a España para recibir tratamiento, se instaló definitivamente en Barcelona junto a su madre para ser atendida por los médicos del Hospital Sant Joan de Déu, dejando atrás a su familia, separándose de su hermano y amistades. Fueron años duros, en los que Polina trataba de mantenerse fuerte y animada a la hora de hacer frente a la enfermedad, pero la cuarta recaída supuso un duro varapalo para ella.
Conscientes de lo importante que es el estado anímico y bienestar emocional a la hora de enfrentarse a un problema de salud grave y viendo la situación anímica que atravesaba Polina, que estaba a las puertas de someterse a un tratamiento muy agresivo, sus médicos pidieron ayuda a Mil y un Sueños, una entidad que, con el apoyo de las Convocatorias de Proyectos Sociales de la Fundación La Caixa, trabaja para hacer realidad los sueños de niños que afrontan una enfermedad grave en España como parte del tratamiento.
«La idea es dar un chute de energía a estos niños que se han de enfrentar a algo muy duro permitiéndoles cumplir su gran sueño», señala Smara Álvarez, responsable de la entidad, quien aclara que «no se trata de darles un regalo o una sorpresa, sino que buscamos que se involucren en la preparación y consecución para que vuelvan a tener un rol activo».
Así pues, estos niños participan del proceso, trabajan en su sueño y disfrutan con los preparativos, lo que les permite «focalizarse en positivo y dejar la enfermedad en un segundo plano, porque ahora todo gira en torno al sueño».
Un sueño desde el inicio
En este sentido, desde Mil y un sueños «ponemos deberes al niño, retos que ha de ir haciendo para que vea que ha de trabajar para conseguir su sueño», comenta la responsable de la entidad. Y en el caso concreto de Polina, esas tareas que debía asumir fueron, por ejemplo, documentarse acerca de los bailes de la época o diseñar su propio vestido.
En paralelo, los responsables y voluntarios de la entidad se movilizaron para conseguir el espacio adecuado para el evento, el vestido soñado por Polina para la ocasión, los zapatos, el coche que llevara a la niña hasta el baile... y es ahí donde juega un papel clave la implicación, sensibilidad y generosidad de las empresas que colaboraron en hacer posible el sueño.
«El hotel Palace nos cedió un salón, al que se accede por una escalinata, tal y como soñaba Polina, y además ofreció a la niña y su madre una habitación en la que dormir esa noche, que decoraron con mucho mimo; una empresa de vestidos de novia nos donó la indumentaria de Polina, que unas modistas tunearon para que se ajustara a lo que quería la niña...», menciona a modo de ejemplo Smara.
Y finalmente, el pasado 22 de febrero Polina vio su sueño hecho realidad. Un coche la recogió en su casa y un grupo de voluntarios, disfrazados de la época, la estaban esperando a la entrada del hotel. La niña subió, junto a su madre, a la habitación, donde le esperaba una sesión de maquillaje y peluquería. Una vez lista para el evento, Polina se encontró con su príncipe para bajar de la mano la escalinata que les condujo al salón del evento y dio inicio el baile, que, rompiendo con todas las previsiones, se prolongó cinco horas.
«Debíamos acabar sobre las 19 horas, porque, entre otras cosas, pensábamos que la niña ya iba a estar cansada, puesto que había empezado el tratamiento agresivo hacía unos días, pero Polina no quería parar», recuerda Smara.
De hecho, a la conclusión de la fiesta recorrió todo el hotel para continuar haciéndose fotos y vídeos que poder compartir con su familia de Ucrania y cenó en el restaurante, cuando la idea inicial era que lo hiciera en la habitación. «Fue la dueña del hotel y, aunque al día siguiente la ambulancia para llevarla al hospital debía recogerla a las 7 horas, ella no se durmió hasta las 2 de la madrugada», asegura Smara.
Y es que Polina estaba viviendo su gran sueño. «Los días previos al evento estaba hundida, pero el baile fue un subidón para ella», destaca la responsable de Mil y un sueños, mientras que Polina asegura que «fue maravilloso, mejor de lo que esperaba». «Ahora me siento feliz y voy al hospital con ganas de enseñar a todo el mundo las fotos del baile».
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