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El curioso contrato entre un padre y su hija de 11 años para que esta tenga su primer teléfono: "Mientras viva bajo mi techo, todo es mío, y si no le gusta, puerta"

Un hombre ha decidido poner condiciones escritas al uso del dispositivo por parte de la menor, estableciendo normas sobre privacidad, descargas y consecuencias en caso de incumplimiento

El curioso contrato entre un padre y su hija de 11 años para que esta tenga su primer teléfono: "Mientras viva bajo mi techo, todo es mío, y si no le gusta, puerta"
"El móvil es mío y se lo dejo a préstamo"Canva / La Razón

La creciente exposición de los menores a la tecnología ha llevado a muchas familias a buscar fórmulas para educar en un uso responsable. Un ejemplo que ha cobrado relevancia en redes sociales es el de Claudio Valero, quien ha compartido su método para entregar el primer teléfono a su hija de once años. Lejos de una simple cesión, Valero optó por redactar un documento que la menor tuvo que firmar.

"Le he dado a mi hija su primer móvil y me ha firmado un contrato para conseguirlo. El móvil es mío y se lo dejo a préstamo", explica el padre en un vídeo difundido en TikTok.

El acuerdo establece una serie de cláusulas destinadas a regular la experiencia digital de la niña. Entre las condiciones, se especifica que el progenitor tiene la facultad de revisar el terminal en cualquier momento, lo que implica que la menor no dispondrá de privacidad absoluta en el dispositivo.

Además, cualquier nueva descarga de aplicaciones o el acceso a redes sociales requiere una autorización expresa. El contrato también contempla un régimen sancionador: si se vulneran los términos acordados, la hija deberá asumir el coste del teléfono.

Asimismo, se hace hincapié en la necesidad de emplear el equipo con respeto, evitando conductas como insultos o acoso hacia otras personas, una advertencia que cobra sentido ante la frecuencia de estos comportamientos en plataformas digitales.

Un debate abierto sobre la privacidad infantil

La decisión de hacer firmar un contrato a una niña de once años ha suscitado reacciones encontradas entre los usuarios que han visto la publicación. Por un lado, hay quienes consideran la medida desproporcionada y la cuestionan desde un punto de vista legal o de confianza.

Algunos comentarios reflejan posturas críticas, como el que afirma que "ese contrato es ilegal, no puedes quitarle la privacidad porque a ti te dé la gana" o aquel que lo interpreta como "falta de confianza en tu hija". Estas voces ponen el foco en el derecho a la intimidad del menor y en la relación paterno-filial.

Frente a ellos, otros apoyan sin reservas la postura de Claudio Valero. Defensores del método argumentan que la propiedad del dispositivo sigue siendo del adulto y que, mientras la hija viva en el domicilio familiar, las reglas las marcan los padres. Un comentario resume esta postura al señalar que "los móviles de mis hijos son míos y punto. Mientras viva bajo mi techo, todo es mío". Esta diversidad de opiniones refleja el complejo equilibrio entre la supervisión parental y la autonomía progresiva que se concede a los niños en la era digital.