Crucifixión de Jesus
El debate sobre el verdadero lugar de la crucifixión de Jesús vuelve a encenderse entre arqueólogos y líderes religiosos
La identificación del Santo Sepulcro como el lugar de la crucifixión se remonta al siglo IV, cuando el emperador Constantino el Grande ordenó localizar los escenarios de la muerte y sepultura de Jesús
La discusión sobre el emplazamiento exacto del Gólgota, el lugar donde Jesús fue crucificado según los Evangelios, ha vuelto a dividir a cristianos, arqueólogos y teólogos. Aunque la tradición sitúa el acontecimiento bajo la actual Iglesia del Santo Sepulcro, nuevas voces reavivan la teoría alternativa que apunta a una colina situada fuera de las murallas antiguas de Jerusalén.
La identificación del Santo Sepulcro como el lugar de la crucifixión se remonta al siglo IV, cuando el emperador Constantino el Grande ordenó localizar los escenarios de la muerte y sepultura de Jesús. Los primeros cristianos señalaron un punto que veneraban desde hacía generaciones, y sobre él se levantó la basílica que hoy sigue siendo uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo. Investigaciones recientes refuerzan esta hipótesis: estudios arqueológicos han demostrado que la zona era un antiguo cantero situado fuera de las murallas en tiempos de Jesús, lo que coincide con los relatos bíblicos.
Frente a la tradición, algunos investigadores y líderes religiosos defienden que la crucifixión tuvo lugar en una colina cercana al actual Jardín de la Tumba, al norte de Jerusalén. El pastor estadounidense Josh Howerton ha popularizado de nuevo esta idea al mostrar fotografías antiguas en las que la ladera parece dibujar una calavera, con cavidades que recuerdan a ojos y nariz. Según sus defensores, el paisaje encaja mejor con la descripción bíblica del “Lugar de la Calavera”.
Un paisaje transformado por el tiempo
Las imágenes históricas muestran un relieve más definido que el actual. La erosión, las obras urbanas y la explotación de la cantera han modificado la roca, lo que explicaría por qué la colina ya no presenta la apariencia que inspiró a teólogos del siglo XIX como Otto Thenius o el general británico Charles Gordon, quienes bautizaron el enclave como “Calvario de Gordon”.
Los partidarios de esta teoría suelen vincular la colina al Jardín de la Tumba, un sepulcro excavado en la roca descubierto en el siglo XIX. Sin embargo, la mayoría de arqueólogos coinciden en que se trata de una tumba de la Edad del Hierro, varios siglos anterior a Jesús, lo que descarta que pudiera ser su lugar de enterramiento.
La evidencia arqueológica refuerza la tradición
La mayor parte de los especialistas sigue defendiendo el Santo Sepulcro. Investigadores como el arqueólogo israelí Dan Bahat sostienen que el área coincide con un antiguo cantero extramuros, tal como exigen las costumbres judías y romanas para las ejecuciones. La historiadora Joan E. Taylor, en un estudio ampliamente citado, concluyó que el entorno del Santo Sepulcro sigue siendo la opción más plausible.
En 2025, un equipo de la Universidad de La Sapienza de Roma identificó restos vegetales bajo los cimientos del Santo Sepulcro que pertenecían a un jardín de época precristiana, un dato que encaja con el Evangelio de Juan, que menciona un jardín junto al lugar de la crucifixión. Este descubrimiento ha sido interpretado como un respaldo adicional a la ubicación tradicional.
La discusión sobre el Gólgota no es solo un asunto académico: afecta a la identidad espiritual de millones de creyentes y a la interpretación histórica de uno de los episodios más influyentes de la humanidad. Mientras la tradición mantiene su peso, las teorías alternativas siguen encontrando eco entre quienes buscan una lectura más literal de los textos bíblicos.