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Descanso

Cuatro horas de sueño: por qué algunas personas necesitan dormir menos, según la ciencia

Para una minoría de la población, descansar solo cuatro o cinco horas no implica fatiga ni riesgos para la salud, sino una particularidad biológica respaldada por la genética

Dormir 4 horas de sueño: por qué algunas personas necesitan dormir menos, según la ciencia istock

Dormir bien se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de la vida moderna. Durante años, la ciencia y la medicina han insistido en la importancia de dormir entre siete y nueve horas diarias para mantener la salud física y mental. Sin embargo, a medida que la investigación sobre el sueño avanza, también se hace más evidente que estas recomendaciones no se aplican por igual a todas las personas. Existen excepciones que obligan a matizar el mensaje general.

Entre esas excepciones se encuentra un grupo pequeño pero bien documentado de individuos que, de forma natural, duermen muy pocas horas sin experimentar los efectos negativos típicamente asociados a la falta de descanso. No se trata de personas que se fuerzan a dormir poco ni de un hábito adquirido con el tiempo, sino de una condición biológica presente desde el nacimiento.

¿Por qué algunas personas necesitan dormir menos, según la ciencia?

La ciencia los denomina dormidores cortos naturales. Son personas capaces de funcionar con normalidad durmiendo entre cuatro y seis horas por noche, despertándose con sensación de descanso y manteniendo un buen rendimiento físico y cognitivo a lo largo del día. No presentan somnolencia diurna, problemas de concentración ni mayor riesgo de enfermedades relacionadas con el sueño insuficiente.

Este fenómeno ha despertado el interés de la comunidad científica durante décadas. A diferencia de la privación crónica de sueño, que sí se asocia a problemas cardiovasculares, metabólicos y neurológicos, en estos individuos no se observan esos efectos adversos. La clave parece estar en cómo su organismo gestiona el descanso.

El papel de los genes en la necesidad de dormir

Investigaciones recientes han reforzado la idea de que esta capacidad está determinada por la genética. Estudios liderados por equipos de la Universidad de California en San Francisco y publicados en revistas como Nature y Nature Medicine han identificado varias mutaciones raras asociadas a una menor necesidad de sueño.

Uno de los genes más estudiados en este contexto es SIK3, implicado en la regulación de los procesos neuronales durante el descanso. Una mutación concreta en este gen parece permitir que el cerebro complete las funciones esenciales del sueño, como la reparación celular, la consolidación de la memoria y la eliminación de residuos metabólicos, en menos tiempo del habitual.

Según los investigadores, el organismo de los dormidores cortos naturales realiza estas tareas de forma más eficiente. El resultado no es un sueño más ligero, sino un sueño más concentrado en sus funciones clave.

La identificación de estas mutaciones no se ha limitado a observaciones clínicas. En uno de los estudios más citados, los científicos analizaron el caso de una mujer de más de 70 años que había dormido menos de seis horas durante la mayor parte de su vida sin consecuencias negativas para su salud. El análisis genético reveló una nueva mutación vinculada a este patrón de sueño.

Para comprender mejor el mecanismo, los investigadores reprodujeron la mutación en ratones de laboratorio. Los animales modificados dormían menos que los ratones normales, pero mantenían una actividad cerebral y un estado físico comparables. Estos resultados reforzaron la hipótesis de que ciertos genes regulan directamente la duración necesaria del sueño.

A pesar del interés que despierta este fenómeno, los expertos insisten en que se trata de una condición poco común. Se estima que solo entre el 1 % y el 3 % de la población mundial puede considerarse dormidora corta natural. Para la gran mayoría de las personas, dormir cuatro horas sigue siendo insuficiente y potencialmente perjudicial.

Por ello, los científicos subrayan la importancia de no confundir esta condición genética con la idea de que cualquiera puede entrenarse para dormir menos. Forzar la reducción del sueño sin una base biológica adecuada suele tener consecuencias negativas acumulativas.

Comprender por qué algunas personas necesitan dormir menos no solo ayuda a desmontar mitos sobre el descanso, sino que abre nuevas vías terapéuticas. Los investigadores confían en que estudiar estos mecanismos genéticos permita, en el futuro, desarrollar tratamientos que mejoren la calidad y la eficiencia del sueño en personas con insomnio u otros trastornos del descanso.