Investigación
Un estudio revela que los sensores de presión de los neumáticos pueden servir para monitorizar tu coche
La investigación recopiló más de seis millones de mensajes procedentes de unos 20.000 coches diferentes
Hay cosas que se deben hacer regularmente en todos los vehículos para cerciorarse de que todo está en orden y que es seguro conducirlos. No hay un periodo marcado, pero tampoco se debe dejar completamente de lado. Revisar el aceite, rellenar el anticongelante o medir la presión de los neumáticos son algunas de esas actividades cotidianas que tienen que realizar los conductores para evitar posibles averías o accidentes.
Revisar la presión de los neumáticos es fundamental para la seguridad vial y el rendimiento del vehículo: una presión correcta mejora el agarre y la estabilidad, reduce el riesgo de reventones y acorta la distancia de frenado; además, optimiza el consumo de combustible y evita el desgaste irregular que reduce la vida útil de las ruedas. La recomendación de los expertos es revisarlo con un manómetro al menos una vez al mes y antes de viajes largos para conducir más seguro y eficiente.
Los coches más modernos también cuentan con sensores que miden dicha presión y avisan a los conductores ante cualquier incidencia, pero esto no es tan seguro como se puede pensar. Un estudio del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Netwoks advierte de que pueden servir para monitorizar tu coche. La privacidad es un aspecto clave, pero las nuevas tecnologías provocan que a veces quede comprometida.
Qué dice el estudio
La investigación, que se alargó durante 10 semanas, concluyó que estos sensores de los neumáticos pueden exponer a sus usuarios al rastreo de manera involuntaria de sus movimientos, provocando problemas de privacidad. El estudio sugiere la necesidad de medidas de seguridad más sólidas en futuros sistemas de sensores de vehículos y lo hace tras recuperar datos de más de 20.000 vehículos. Es un número alto, lo que explica que el problema no es menor.
"Nuestros resultados demuestran que estas señales pueden usarse para seguir a los vehículos y conocer sus patrones de movimiento", afirmó Domenico Giustiniano, uno de los profesores de la investigación. Entre los 20.000 coches se recuperaron hasta seis millones de señales. Para averiguarlo, los investigadores construyeron una red de receptores de radio de bajo coste, situados cerca de carreteras y zonas de aparcamiento. El precio estimado de cada receptor es de unos 100 euros y permitieron capturar señales de coches en movimiento y distancias superiores a 50 metros.
La clave está en el TPMS
El TPMS (sistema de monitorización de la presión de los neumáticos) funciona mediante sensores que supervisan continuamente el estado de cada rueda y envían información al sistema electrónico del vehículo. En el caso del TPMS directo, cada neumático incorpora un sensor en la válvula que mide la presión (y en muchos casos la temperatura) y transmite los datos por radio a una centralita, que compara los valores con los recomendados y activa una alerta en el cuadro de instrumentos si detecta una anomalía.
El TPMS indirecto no utiliza sensores físicos de presión, sino que analiza la velocidad de giro de las ruedas a través del sistema ABS: cuando un neumático pierde presión, su diámetro cambia y gira a distinta velocidad, lo que permite al sistema identificar posibles pérdidas y avisar al conductor. Las señales llegan desde este sistema, encargado de controlar en tiempo real la presión del aire en cada rueda y alertar al conductor ante cualquier pérdida.
¿Cuál es la solución?
La normativa actual de ciberseguridad no aborda el TPMS por lo que es algo completamente perjudicial para la privacidad. Ante esta situación de desprotección, los investigadores alertan: "Sin cifrado ni autenticación, los sensores de los neumáticos siguen siendo un objetivo fácil para la vigilancia pasiva".