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Un hostelero estalla contra la "hipocresía" de sus clientes: "Luego exigen derechos para el trabajador, pero si cumples dejan de venir"
El propietario de un restaurante denuncia en redes sociales la doble vara de medir del público, que aplaude las mejoras laborales en abstracto pero castiga con su ausencia a los negocios que aplican el convenio colectivo y cierran dos jornadas semanales
La conciliación laboral en el sector de la hostelería se ha topado con una contradicción que un empresario ha decidido señalar públicamente sin tapujos. A través de un vídeo difundido en su perfil de TikTok, el usuario Abrigaca, responsable de un establecimiento de restauración, lanzó una crítica frontal contra lo que considera una actitud generalizada de doble moral entre su clientela.
El detonante de su enfado es el cierre programado de su local todos los martes y miércoles, una medida adoptada para garantizar que su plantilla disfrute de dos jornadas completas de descanso a la semana, en estricto cumplimiento de la normativa sectorial.
Según relató el hostelero en la grabación, lejos de recibir una comprensión unánime por respetar los derechos de sus trabajadores, se ha visto sometido a una serie de reproches por parte de algunos comensales habituales.
Las frases que asegura haber escuchado reflejan, a su juicio, una profunda incoherencia social.
Entre las quejas que enumeró ante la cámara se encuentran expresiones como "no veas cómo te lo montas, cerrando dos días", "si cierras dos días sabes que mucha gente dejaremos de venir, porque si vamos a comer a otros sitios y nos gusta no vendremos más" o directamente asumir que su decisión responde a una bonanza económica con comentarios del tipo "estás cargado de dinero" o "te van bien las cosas".
La letra pequeña del convenio frente al deseo de inmediatez
La indignación del empresario no radica tanto en la pérdida puntual de clientes como en la percepción de que esos mismos ciudadanos que critican su horario reducido son los que, en otros foros o conversaciones, se erigen en defensores de la mejora de las condiciones laborales en el gremio.
El hostelero quiso dejar claro que su decisión no es fruto de una supuesta opulencia o de un excedente de ganancias, sino del simple acatamiento de la legalidad vigente.
"Cierro dos días, uno por cumplir los convenios de hostelería y de trabajadores que tanto exigen los mismos clientes", explicó con contundencia.
El responsable del negocio sintetizó esta esquizofrenia social con una reflexión que considera el núcleo del problema: "Ellos mismos fuera de aquí dicen: 'la hostelería, cuántas horas', pero luego cuando cumplo: 'Pues dejaremos de venir porque hay otros bares que están abiertos y nos quieren todos los días'".