Tráfico
Julio de 2026, el mes en el que tu coche empezará a vigilarte: Europa planea revolucionar la seguridad vial este verano
La Unión Europea obligará a incluir en todos los vehículos de nueva matriculación un sistema capaz de detectar si el conductor desvía la mirada de la carretera durante un tiempo prolongado

A partir del próximo mes de julio, los coches que salgan al mercado incorporarán de serie un asistente que monitorizará el comportamiento del conductor para combatir la principal causa de siniestralidad en las carreteras: las distracciones.
Se trata del sistema ADDW (Advanced Driver Distraction Warning), una tecnología que utiliza cámaras internas y algoritmos para analizar hacia dónde dirige la mirada la persona que va al volante. Si el dispositivo detecta que los ojos permanecen apartados de la vía durante un lapso excesivo, por ejemplo, para consultar el teléfono móvil, activará una alerta inmediata.
Este nuevo requisito forma parte de la evolución de los sistemas ADAS, unos asistentes de conducción que ya incorporan muchos vehículos actuales a través de pitidos, vibraciones en el volante o luces en los retrovisores.
El objetivo declarado por las autoridades europeas es reducir en más de 25.000 las muertes en accidentes de tráfico hasta 2038. La diferencia ahora radica en que el vehículo no solo actuará sobre el control del mismo, como ocurre con la frenada de emergencia o el aviso de salida de carril, sino que evaluará en tiempo real el estado de atención del conductor.
Un mantenimiento crítico
Pese a su demostrada efectividad, los estudios de la DGT han advertido en varias ocasiones que estos avances dependen de un mantenimiento específico. Los sensores y cámaras que hacen posible la vigilancia suelen estar ubicados en el parabrisas, por lo que cualquier sustitución de esta luna obliga a una recalibración precisa.
Un desajuste de apenas milímetros puede provocar que el coche calcule mal las distancias o no detecte a tiempo un obstáculo.
A pesar del salto tecnológico, España se enfrenta al reto de un parque automovilístico envejecido, con una media de 14,5 años por vehículo.
La mayoría de los conductores que circulan actualmente carecen de estos asistentes, que solo empiezan a generalizarse en los coches matriculados en los últimos dos o tres años.
La DGT tiene ante sí el desafío de implementar la nueva normativa e impulsar la renovación del parque móvil para cerrar una brecha tecnológica que deja a los vehículos más antiguos sin las ayudas que ya se consideran esenciales para la seguridad vial.