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El motivo por el que no se debe usar una camiseta de manga corta en un avión

Elegir la ropa adecuada para volar puede parecer un detalle menor, pero influye más de lo que pensamos en comodidad y seguridad durante el trayecto

Auxiliar de vuelo advierte: "Casi todos los viajeros cometen este error después de embarcar"
El motivo por el que no se debe usar una camiseta de manga corta en un aviónFreepik

Cuando preparamos una maleta solemos priorizar la practicidad y el confort, especialmente si el vuelo es largo. La camiseta de manga corta, ligera y versátil, parece una opción lógica. Sin embargo, distintos expertos en aviación y seguridad aérea recomiendan pensarlo dos veces antes de subir al avión con los brazos completamente descubiertos.

¿Por qué no usar ropa de manga corta durante el vuelo?

El primer motivo tiene que ver con el ambiente interior del avión. Aunque las aeronaves modernas mantienen una temperatura regulada, lo cierto es que el sistema de climatización no siempre resulta uniforme. El aire acondicionado puede generar corrientes frías, especialmente en trayectos largos o nocturnos.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y diversas aerolíneas aconsejan llevar prendas de abrigo ligero en cabina precisamente por estas variaciones térmicas. La temperatura puede oscilar entre los 20 y los 24 grados, pero la sensación térmica cambia dependiendo de la ubicación del asiento y del flujo de aire superior.

Viajar únicamente con manga corta puede provocar incomodidad prolongada e incluso favorecer resfriados leves si el pasajero permanece horas expuesto al aire frío sin protección adicional. Por eso, llevar una sudadera o una camisa de manga larga en el equipaje de mano no es solo una cuestión de confort, sino también de prevención.

Un factor de seguridad poco conocido

Más allá de la temperatura, existe un argumento menos evidente pero más relevante: la seguridad en caso de evacuación.

Las aeronaves comerciales están equipadas con rampas inflables de emergencia. Estas superficies permiten abandonar el avión rápidamente, pero generan fricción al deslizarse. Organismos como la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) han explicado en distintas guías de seguridad que el contacto directo de la piel con estas rampas puede producir abrasiones o quemaduras leves debido al roce.

En una situación de evacuación, cada segundo cuenta. La ropa que cubre brazos y piernas puede actuar como una capa protectora adicional frente a ese posible contacto. Aunque nadie desea enfrentarse a una emergencia aérea, las recomendaciones de seguridad están diseñadas precisamente para escenarios imprevistos.

Por esta misma razón, los expertos también aconsejan evitar calzado inestable, como sandalias o chanclas. En caso de evacuación, el suelo puede estar caliente, húmedo o cubierto de restos. Un zapato cerrado proporciona mayor estabilidad y protección.

El debate sobre el código de vestimenta

Otro aspecto interesante es el marco legal. Al adquirir un billete, el pasajero acepta las condiciones de transporte de la compañía aérea. Algunas aerolíneas incluyen cláusulas que les permiten denegar el embarque si la vestimenta de un viajero puede afectar a la seguridad o al bienestar de otros pasajeros.

Un ejemplo es Lufthansa, cuyas condiciones generales contemplan la posibilidad de rechazar el transporte en determinadas circunstancias relacionadas con la seguridad o la convivencia a bordo. No se trata de prohibir camisetas de manga corta, sino de establecer límites razonables en contextos donde conviven cientos de personas en un espacio reducido.

¿Cuál es la mejor ropa para volar?

La recomendación más extendida es optar por capas. Una camiseta cómoda combinada con una prenda de manga larga ligera, preferiblemente de algodón u otros tejidos transpirables, permite adaptarse a los cambios de temperatura sin renunciar a la comodidad.

La clave no está en evitar la manga corta de forma absoluta, sino en no depender exclusivamente de ella. Un vuelo puede durar varias horas y atravesar distintos climas, y el entorno de cabina no siempre es predecible.

No es solo una cuestión estética. Pensar en la temperatura, en la duración del trayecto y en posibles situaciones imprevistas puede marcar la diferencia entre un viaje incómodo y uno tranquilo. A veces, un simple gesto, como llevar una manga larga a mano, aporta más seguridad de la que imaginamos.