
Enfermedades raras
La mujer que vive encerrada en una jaula en Zamora: "Las farolas me queman por dentro"
La mujer lleva años sin poder salir de casa y, desde octubre de 2025, vive prácticamente de forma permanente dentro de una estructura diseñada para aislarla de los campos electromagnéticos

Azucena Barrio, vecina de Cerecinos del Carrizal, en la provincia de Zamora, lleva desde octubre de 2025 viviendo encerrada en una jaula de Faraday de apenas dos metros cuadrados dentro de su propia vivienda.
Su situación se debe a la electrohipersensibilidad que padece, una afección que, según explica, le provoca graves síntomas al exponerse a campos electromagnéticos, especialmente desde que se renovó el alumbrado público del municipio con luces LED.
Vive aislada en una jaula dentro de su propia habitación
La mujer, de 57 años, padece hasta 27 patologías, entre ellas síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple. Sin embargo, es la electrohipersensibilidad la que más ha condicionado su vida.
No sale de casa desde 2019 y vive prácticamente de forma permanente dentro de una jaula instalada en una habitación de su vivienda.
La estructura, de apenas dos metros cuadrados, está diseñada para aislarla de los campos electromagnéticos. En su interior hay un pequeño colchón y materiales apantallantes, mientras que la casa ha sido adaptada con purificadores de aire, filtros y sistemas especiales para reducir cualquier emisión.
Su marido, Javier Salvador, también ha tenido que modificar sus rutinas. Cada vez que entra en casa debe ducharse y cambiarse de ropa, y las visitas deben evitar perfumes o dispositivos electrónicos.
Según explica la propia Azucena, el cambio del alumbrado público por luces LED agravó su estado. Desde entonces, sufre síntomas como dolor, arritmias, espasmos o sensación de quemazón cuando se encienden las luminarias cercanas a su vivienda.
Ante esta situación, la familia ha solicitado ayuda a varias administraciones. El Ayuntamiento sostiene que las luminarias cumplen la normativa vigente, aunque no descarta su sustitución si se cumplen los requisitos técnicos. También han recurrido a la Diputación y otras instituciones, a la espera de una solución.
Azucena continúa viviendo aislada dentro de su propia casa, con el apoyo de su marido, mientras espera una respuesta que le permita mejorar su situación.
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