Irán
¿Que pasaría si una mujer española se mudara a Irán hoy?
Desde el uso obligatorio del velo hasta restricciones legales para poder viajar solas, así viven las mujeres islámicas en comparación a las españolas
Más de cuatro décadas después del establecimiento del actual régimen, la vida de las mujeres en Irán sigue marcada por sus estrictas normas legales y sociales. Aunque muchas cuentan con un alto nivel educativo y presencia en distintos ámbitos profesionales, su autonomía sigue limitada por un sistema jurídico que regula aspectos clave de su día a día. Irán es un país dominado por la teocracia chiita, la cual restringe severamente los derechos civiles y penales de las mujeres. Quehaceres normales para nosotras, como estudiar la carrera que nos gusta o irnos de viaje con amigas, para las chicas iraníes son trámites que no pueden hacer legalmente sin el consentimiento de un varón. Su valor es literalmente considerado la mitad que el del hombre, por ley.
Los derechos de la mujer española
En España, las mujeres cuentan con un amplio marco de derechos y libertades respaldado por la ley. La igualdad entre ambos géneros está reconocida en la Constitución Española de 1978 y se desarrolla a través de distintas normas que garantizan el acceso a la educación, el trabajo, la participación política y la libertad personal. Las mujeres pueden decidir sobre su vestimenta, su labor profesional o sus relaciones familiares, además de contar con protección legal frente a la discriminación o la violencia de género impulsada por instituciones como el Ministerio de Igualdad.
Qué cambiaría realmente en la vida de una española que decide mudarse a Irán
1. El primer cambio visible: uso obligatorio del velo
En Irán, las mujeres deben cubrir su pelo con un hiyab u otro tipo de velo en lugares públicos desde los siete años. Las leyes sobre vestimenta forman parte de la Sharía (el código islámico) e incumplirlo te convierte en "delicuente" para el Estado, obligando a pagar penas de cárcel de hasta dos meses. La policía iraní se pasea diariamente vigilando a estas mujeres, y estudiándolas al milímetro para que cumplan con la"moralidad" impuesta.
2. Estricta vestimenta femenina
Imagina que es verano y estás deseando ir a la playa a disfrutar del mar o a ponerte morena. Según la normativa de nuestro país, puedes hacerlo sin preocupaciones, pero de vivir en el estado iraní, olvídate. Además del velo, la legislación islámica establece que el cuerpo debe ir cubierto y no se pueden mostrar partes de éste por debajo del cuello, salvo manos y pies. Las autoridades lo consideran una protección de la "awrah" (partes íntimas que necesitan estar cubiertas), y de no cumplir, podrías ser detenida, torturada o azotada.
3. Restricciones en algunos aspectos de movilidad
Lo que para nosotros es ordinario, como ir en tranporte público hombres y mujeres juntos, en Irán está mal visto. Es decir, que las mujeres allí tienen vagones o zonas específicas para que vayan separadas del hombre. En determinados casos, ellas necesitarán la autorización escrita de su marido o tutor masculino para poder realizar algunos trámites, ya sea el viajar al extranjero u obtener un pasaporte.
4. Diferencias en leyes familiares: el hombre manda
Aquí en España, ya está normalizado que tanto el hombre como la mujer trabajen para poder mantener juntos a la familia. ¿En Irán? No. Dentro del hogar hay reglas claras, donde la esposa le debe obediencia absoluta a su marido y a sus decisiones. Esto quiere decir que si la mujer quiere trabajar, de nuevo tendrá que obtener el permiso de su pareja. El divorcio es un claro ejemplo de las desventajas que porta la mujer iraní en temas como este, pues las leyes de Irán otorgan al hombre mayor facilidad para iniciar y concretarlo, mientras que ellas solo podrán si tienen unas causas muy concretas y limitadas.
5. La herencia
No importa si tú eres la favorita de tus padres frente a tus hermanos, en Irán, los niños siempre tendrán más que las niñas. Es un tema menos conocido, pero que dice mucho de lo que vale una mujer ante las leyes del Islam. Aquí la desigualdad queda reflejada en números definidos. En los repartos de legado, a los hijos varones se les asigna el doble de lo que se les da a las hijas, por ley, y esto afecta directamente al patrimonio que ellas puedan manejar bajo esta normativa.
La comparación entre España e Irán muestra hasta qué punto las leyes y las normas sociales pueden influir en la libertad individual. Mientras que en el contexto europeo muchas decisiones forman parte del ámbito personal, en la República Islámica esas cuestiones están reguladas por un sistema teocrático y autoritario. Una diferencia que explica por qué el debate sobre los derechos de las mujeres sigue siendo uno de los temas más sensibles tanto dentro como fuera del país.