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El secreto del lujo: por qué seguimos comprando productos caros en tiempos difíciles

Ni la inflación ni la incertidumbre económica han frenado este tipo de consumo, que sigue creciendo impulsado por factores que van más allá del poder adquisitivo, como el estatus, la exclusividad y el reconocimiento social

mujer bonita con bolsas de compras cerca de la ventana de la tienda
El secreto del lujo: por qué seguimos comprando productos caros en tiempos difícilesDifoosion

El consumo de productos de lujo sigue creciendo incluso en un contexto marcado por la inflación y la incertidumbre económica.

Lejos de reducirse, este tipo de gasto mantiene su atractivo impulsado por factores que van más allá del poder adquisitivo, como el deseo de reconocimiento, exclusividad y satisfacción personal.

El lujo mueve hasta 1,5 billones de euros en todo el mundo, una cifra que refleja su fortaleza incluso en épocas de crisis.

El lujo como símbolo de éxito y estatus

El profesor de Psicología Económica Georg Felser explica que las marcas de lujo permiten a las personas diferenciarse y proyectar una imagen de éxito. Los logotipos, el diseño y el precio elevado envían señales claras sobre el estatus social de quien los posee.

“El lujo satisface el deseo de reconocimiento, poder y prestigio, y se convierte en un símbolo visible de éxito”, señala el experto, una lógica que responde a un comportamiento profundamente arraigado: aquello que es exclusivo y difícil de conseguir se percibe como más valioso.

Las propias marcas refuerzan esta percepción limitando la disponibilidad de algunos productos. Un ejemplo es el bolso Birkin de Hermès, cuyo precio supera los 10.000 dólares y que se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del lujo.

El atractivo del lujo va más allá del propio producto. Para muchos consumidores, comprar este tipo de artículos es también una forma de premiarse o celebrar un logro personal.

La exclusividad, la calidad y el trato diferenciado refuerzan esa sensación, ya que no se trata solo de lo que se compra, sino de lo que representa, proyectando una imagen de éxito que refuerza la confianza y la autoestima.

Sin embargo, esta tendencia también tiene su lado menos visible: la exposición constante a este estilo de vida, especialmente en redes sociales, puede generar presión y comparaciones que, en algunos casos, empujan a gastar más de lo recomendable.

Pese a la incertidumbre económica, el lujo sigue manteniendo su atractivo porque simboliza éxito, reconocimiento y una forma de diferenciarse en una sociedad donde la imagen tiene cada vez más importancia.