Supermercado
La teoría del carrito de supermercado: el sencillo gesto que revela más de ti de lo que imaginas
Un gesto tan simple como devolver un carrito al punto de recogida se ha convertido en un indicador social utilizado para analizar responsabilidad cívica, cooperación y comportamiento prosocial

La llamada “teoría del carrito de supermercado” se ha convertido en los últimos años en un concepto ampliamente citado en debates sobre civismo, comportamiento social y responsabilidad individual. Aunque no proviene de un estudio académico formal, la idea se ha popularizado por su capacidad para ilustrar, de manera sencilla, cómo pequeñas decisiones cotidianas pueden reflejar valores más profundos sobre convivencia y ética personal.
La teoría parte de una observación básica: devolver un carrito de supermercado a su zona de recogida no es obligatorio, no conlleva recompensa ni sanción directa, y requiere un esfuerzo mínimo. Sin embargo, hacerlo implica asumir una responsabilidad que beneficia al conjunto: despeja el aparcamiento, evita daños a vehículos y facilita el trabajo del personal del establecimiento.
Por el contrario, dejar el carrito abandonado en cualquier punto del aparcamiento traslada ese esfuerzo a otros.
Cómo un acto cotidiano se transformó en una referencia para medir civismo y responsabilidad individual
Según esta teoría, la elección entre devolverlo o no se convierte en un indicador informal del sentido de responsabilidad cívica. No se trata de juzgar moralmente a nadie por un gesto aislado, sino de observar cómo, en ausencia de normas estrictas, las personas actúan cuando solo cuentan su criterio y su consideración hacia los demás.
Los defensores de la teoría señalan que el carrito funciona como un “microescenario” donde se ponen en juego tres factores: comodidad personal, impacto colectivo y autodisciplina. Devolverlo implica priorizar el bien común por encima de la comodidad inmediata. Abandonarlo, en cambio, refleja una tendencia a delegar en otros tareas que uno mismo podría completar sin dificultad.
Aunque la teoría no pretende ser un diagnóstico psicológico, sí se ha utilizado en estudios y artículos sobre comportamiento prosocial. Algunos expertos en sociología explican que este tipo de gestos cotidianos ayudan a medir el nivel de cooperación espontánea dentro de una comunidad.
En entornos donde la mayoría devuelve el carrito, se genera una cultura de corresponsabilidad; cuando ocurre lo contrario, se normaliza la idea de que “otro se encargará”.
La teoría también ha sido objeto de debate. Algunos críticos señalan que no siempre es justo interpretar el gesto como un indicador moral, ya que pueden influir factores como movilidad reducida, cargas familiares o situaciones de prisa extrema. Aun así, incluso estos críticos reconocen que el carrito se ha convertido en un símbolo útil para reflexionar sobre cómo nuestras pequeñas decisiones afectan al entorno.
En definitiva, la teoría del carrito de supermercado no pretende dictar normas, sino invitar a pensar en cómo actos simples y voluntarios pueden revelar nuestra relación con la comunidad y con la responsabilidad compartida.