Por qué es buena idea tapar la cámara y el micrófono del ordenador y móvil

El día que Mark Zuckerberg celebró con sus seguidores de Facebook los 500 millones de usuarios activos mensuales de Instagram, lo hizo publicando una foto que reveló algo más: su MacBook tenía tapada con cinta adhesiva estos dos elementos

Mark Zuckerberg, tras celebrar los 500 usuarios únicos de Instagram
Mark Zuckerberg, tras celebrar los 500 usuarios únicos de InstagramFacebook (nombre del dueño)Archivo

Si Mark Zuckerberg tapa la cámara web y el micrófono de su ordenador, ¿qué deberíamos hacer el resto de los mortales? Sí, lo que estás pensando, exactamente lo mismo. Pero, ¿por qué? ¿Está en peligro nuestra privacidad? ¿Pueden expiarnos y captar imágenes de forma remota sin que lo sepamos? ¿Debemos hacer lo mismo con nuestros smartphones?

No, no se trata de una paranoia, realmente es posible espiar a usuarios a través de la webcam de su ordenador sin que se enteren y los expertos en Seguridad Informática llevan alertando de ello desde hace mucho tiempo. Según ellos, es muy sencillo acceder a la webcam y al micrófono de un ordenador portátil o de nuestros dispositivos móviles.

Como recoge Europa Press, existen dos tipos principales de webcams: las conectadas a Internet y las conectadas por ordenador. Las primeras se conectan normalmente a través de WiFi y tienen -la mayoría- su propia dirección IP. Por razones de seguridad, suelen estar protegidas con contraseñas, pero las que vienen por defecto suelen ser poco seguras y muchos usuarios no las cambian. Aquí está el peligro.

De acuerdo con un informe de 2014 sobre seguridad, existen 73.000 webcams conectadas a Internet con las claves de acceso por defecto accesibles a hackers, por ello se recomendaba a los usuarios cambiar la contraseña y hacerla más fuerte. Las webcams conectadas por ordenador son más difíciles de hackear, pero eso no quiere decir que no sea posible. Suelen ser cámaras integradas en los propios equipos y suelen estar situadas encima de la pantalla del portátil. Los piratas informáticos pueden acceder a ellas a través de malware.

Si accidentalmente descargamos o hacemos clic en un vínculo con código malicioso, el malware podría encender la cámara web y enviar el vídeo de alimentación a un sitio web o guardarlo en otro lugar. A menudo este tipo de malware desactiva la luz LED de la cámara para que el usuario no se dé cuenta de que lo están espiando.

¿Qué podemos hacer?

De la misma forma que es muy sencillo para los hackers vigilarnos a través de la cámara de nuestros dispositivos, también es muy sencillo ponerle remedio. Actualmente, existen antivirus que solucionan este problema de forma casi plenamente efectiva, pero no son infalibles. Lo que sí no falla y es 100% fiable y eficaz es el mecanismo que usa Mark Zuckerberg.

El día que el CEO celebró con sus seguidores de Facebook los 500 millones de usuarios activos mensuales de Instagram, lo hizo publicando una foto que simulaba una publicación en la aplicación. Pero la foto reveló algo más: su MacBook, que aparecía a su derecha, tenía tapada con cinta adhesiva la webcam y el micrófono.

Sí, quizás un mecanismo un tanto rudimentario, pero, como decíamos, completamente eficaz -y barato- para evitar que nos espíen sin saberlo. Y no penséis que solo lo hace Zuckerberg, también lo ponen en práctica expertos de seguridad y el mismísimo director del FBI, James Comey, según ha desvelado el medio Mashable.

¿Qué pasa con los móviles?

Sin muchas veces darnos cuenta, cuando nos descargamos una aplicación móvil gestionamos ciertos permisos para que estas puedan acceder a nuestro dispositivo o, mejor dicho, aceptamos, sin ser muy conscientes, que dichas aplicaciones puedan acceder a la cámara y micrófono de nuestro smartphone.

Al concederle esos permisos a una aplicación móvil esta puede usar la cámara frontal y la posterior para captar imágenes, luego puede conectarse a Internet y enviarlas a un servidor remoto. Todo sin que nosotros nos demos cuenta y, todo, porque el hardware y software del dispositivo móvil lo permiten.

¿Qué podemos hacer? Asumir un mayor control sobre nuestro dispositivo y gestionar estos permisos de una forma más consciente y prudente. Es importante que conozcamos a qué aplicaciones les permitimos acceder a la cámara y al micrófono, e incluso al GPS, así como su política de privacidad, ya que de este modo sabremos en manos de quién está nuestra seguridad como usuarios. Hay que tener cuidado con aplicaciones poco fiables.

Además, la cámara de nuestros móviles también puede ser hackeada de la misma manera que ocurre con los ordenadores, así que, si bien es un poco más complicado que la tapemos, deberíamos ser conscientes de dónde dejamos y a dónde nos llevamos el teléfono, ya que puede estar espiándonos, también sin darnos cuenta. Cierto es que la seguridad de los sistemas operativos móviles hace que el secuestro de este tipo de cámaras sea más difícil.