Tecnología militar

Estas son las últimas actualizaciones del "avión del Juicio Final" estadounidense

Forman parte de las últimas reformas hasta que en 2028 sea reemplazado por una nueva aeronave.

Tecnología militar
El E-6B Mercury en uno de sus últimos vuelosChristopher EbdonChristopher Ebdon

En enero de 2026, la Marina de Estados Unidos dio un paso clave para asegurar que uno de sus activos estratégicos más singulares siga cumpliendo su misión en el siglo XXI. Se trata del E-6B Mercury, un avión de comando y comunicaciones cuya función principal es mantener conexiones seguras entre el liderazgo civil y militar, incluso en los escenarios más extremos, como un conflicto nuclear. Debido a esa misión, no es raro que se le apode coloquialmente “Doomsday Plane” (el avión del Juicio Final) aunque en realidad es un centro de mando volador diseñado para garantizar que las órdenes críticas se puedan transmitir, aunque las infraestructuras terrestres sean destruidas.

Con esto en mente y teniendo en cuenta los nuevos tipos de amenazas, la Marina de Estados Unidos adjudicó a Collins Aerospace (una filial de RTX) un contrato de 20,3 millones de dólares para comenzar a modernizar los sistemas de comunicaciones de la flota E-6B. Este contrato incluye la producción y entrega de tres kits de modernización de transmisores de alta potencia conocidos como High-Power Transmit Set Modernization (HPTS-M). Estos kits sustituirán equipos más antiguos (antenas, radios y otros componentes de la suite de comunicaciones) por sistemas más nuevos y fiables que mantendrán la capacidad estratégica de la aeronave para comunicarse bajo condiciones adversas.

Para entender la importancia de esta modernización, conviene recordar cuál es el papel del E-6B. Derivado del clásico Boeing 707, este avión forma parte de la misión TACAMO (Take Charge and Move Out o Hacerse cargo y moverse), diseñada para asegurar que el presidente, el secretario de Defensa y otros responsables puedan comunicarse continuamente con fuerzas estratégicas como los submarinos con misiles balísticos. En otras palabras, es un puente aéreo de comunicaciones que puede operar incluso si las redes terrestres son destruidas o inaccesibles.

Esta capacidad hace que el E-6B sea una pieza central dentro de la llamada red NC3 (nuclear command, control and communications) de Estados Unidos, el entramado de sistemas que asegura que el mando civil pueda dirigir y controlar las fuerzas nucleares en cualquier circunstancia. Mantener esta red funcional es tan crucial como el propio despliegue de misiles o submarinos, porque sin comunicación, incluso el arsenal más potente queda prácticamente inservible.

El contrato de Collins Aerospace se centra en modernizar los sistemas de emisión y recepción de comunicaciones del E-6B, un componente esencial para su función. Aunque los detalles técnicos específicos de los nuevos equipos no se han hecho públicos por razones de seguridad, se espera que estas mejoras incrementen la fiabilidad, el alcance y la robustez de las comunicaciones, especialmente bajo condiciones operativas exigentes y en escenarios donde las señales convencionales podrían fallar.

Además de esto, la Marina ha ampliado los programas de entrenamiento para los futuros pilotos y tripulaciones del E-6B, con cursos que ahora se imparten en Oklahoma, donde se basa y opera la mayor parte de la flota. Este esfuerzo formativo refleja la prioridad que tiene mantener y actualizar no solo los equipos, sino también al personal encargado de operar estas plataformas críticas.

Estas actualizaciones no representan el final del camino para el E-6B, sino una fase intermedia. El Gobierno estadounidense ya ha identificado un sucesor para esta función estratégica: el E-130J Phoenix II, un avión de comando y comunicación basado en el transportador táctico Lockheed Martin C-130J-30 Super Hercules. Se espera que nueve de estos nuevos aviones entren en servicio a partir de 2028, para asumir gradualmente las responsabilidades de TACAMO. Este nuevo diseño promete integrar arquitecturas de comunicación más modernas, mayor flexibilidad operativa y una capacidad mejor adaptada a las amenazas y tecnologías emergentes.

El paso al E-130J forma parte de una tendencia mayor: la modernización de plataformas estratégicas para responder no solo a los desafíos heredados de la Guerra Fría, sino a un entorno global más complejo, con guerras híbridas, amenazas cibernéticas y sistemas de defensa avanzados. Mientras esta transición se completa, las inversiones en el E-6B aseguran que esta flota siga siendo un pilar confiable de la arquitectura estratégica estadounidense.

A primera vista, hablar de actualizaciones en aviones de comando puede parecer abstruso para el público general, pero su significado es profundo. Se trata de asegurar la continuidad del mando civil y militar en situaciones extremas, desde atentados masivos hasta escenarios de guerra nuclear. La capacidad de comunicarse de forma segura y continuada es uno de los pilares de la estrategia de disuasión y defensa. Aunque el nombre “Doomsday Plane” pueda sonar cinematográfico, la realidad es que estos aviones están diseñados para mantener la coherencia de las instituciones y la toma de decisiones, incluso en los peores escenarios imaginables.

En resumen, las recientes actualizaciones del E-6B, modernizando sus sistemas de comunicaciones y reforzando la formación de sus tripulaciones, son parte de un esfuerzo más amplio para garantizar que, hasta que su reemplazo definitivo se ponga en servicio, esta flota pueda continuar su misión crítica de manera fiable y efectiva.