
Estreno
Guy Ritchie reinicia el juego con «El joven Sherlock»
►El director estrena en Prime Video su visión en serie del mítico detective, adaptando la obra de Andrew Lane

Los «sherlockianos» o «holmesianos», como confesaba el otro día un compañero periodista, estamos atentos a cualquier versión que se pueda hacer del detective creado por sir Arthur Conan Doyle en 1887. Desde 1900 se han hecho cientos de adaptaciones de las novelas al cine y a la televisión, con hasta 11 actores encarnando a quien casi acaba llamándose Sherrinford. Prime Video acaba de estrenar una de sus grandes apuestas para este año. La serie «El joven Sherlock» llega a la plataforma precedida de una gran expectación por esta producción dirigida por Guy Richie, con Hero Fiennes Tiffin como el joven detective, y adaptación de la serie de libros del mismo nombre de Andrew Lane.
Desde el primer minuto, y aunque él solo haya dirigido los dos primeros episodios (de ocho), se nota la mano de Guy Ritchie, con una estética que recuerda a Scorsese en «Gangs of New York». Lejos de los amargados performadores de violín y aficionados a las drogas, el Sherlock de Richie, interpretado por el sobrinísimo de Joseph y Ralph, Hero Fiennes Tiffin, todavía se permite el lujo de estar encarcelado en una celda tras una contestación altiva a un juez. Por mediación del siempre protector Mycroft (Max Irons), acaba de mozo en la Universidad de Oxford. Allí realiza trabajos mundanos mientras se nutre del saber de su biblioteca hasta el punto de rebatir a los mismísimos profesores. Mucho más cerca del manicomio en el que se encuentra internada su madre, Cordelia (Natascha McElhone en una gran interpretación), y lejos de su padre, el huidizo Silas Holmes (y su tío, Joseph Fiennes). Para más deleite, se explora su temprana amistad con un becado con tendencia al delito, James Moriarty (Dónal Finn), y envueltos en el robo de una edición muy antigua de «El arte de la guerra» custodiada por la misteriosa princesa Gulun Shou (Zine Tseng).
Los espectadores tardarán un poco en entrar en la verdadera dinámica de la serie, aunque nunca se quejarán de los cientos de peleas coreografiadas que son marca de la casa Richie. También lo son las travesuras de edición para que el espectador se sumerja en la escena de un crimen, con los protagonistas metidos en las reconstrucciones. La calidad técnica pasa incluso por encima de las películas que dirigió Richie sobre Sherlock y Watson, y consigue una historia un poco más elaborada, con un drama familiar como fondo, algunas historias colganderas que no terminan de fraguar y un ritmo desenfadado de thriller gamberro y juvenil
que puede entretener a los más escépticos.
El personaje de «El joven Sherlock» no es ni de lejos tan interesante como sus antecesores; incluso peca a veces de deducciones forzadas y casuales y mucha ayuda externa. La química con Moriarty y el resto de personajes secundarios es la que provoca las mejores escenas de la serie, a medio camino entre el delito y la travesura. La serie es lo suficientemente liviana en diálogo y trama, tiene alguna estrella, grandes escenarios de una época oscura, que incluye Londres y París (realmente Cádiz), que puede conseguir que la serie cale por puro divertimento y tengamos alguna aventura más de este joven Sherlock que debería madurar mientras sigue peleando, pero que debería oscurecer un poco su corazón. Quizá el desamor o el enfrentamiento con un viejo amigo consigan que se torne en lo que imaginó Conan Doyle. Empieza el juego.
✕
Accede a tu cuenta para comentar


