Crítica y recomendación

'El museo de la inocencia': Netflix nos revela la vida rota de un noble otomano

'El museo de la inocencia' es el último fenómeno de Netflix, procedente de Turquía, basado en el libro homónimo del premiado Orhan Pamuk, quien recibió el Nobel de Literatura en el año 2006 con esta novela

Paşalı interpreta a Kemal, el protagonista de 'El museo de la inocencia' el drama turco que arrasa en Netflix
Paşalı interpreta a Kemal, el protagonista de 'El museo de la inocencia' el drama turco que arrasa en NetflixNetflix

Corría el año 2014 y Chile no hablaba de otra cosa que de 'Binbir Gece' (conocida en español como 'Las mil y una noches'). Esta teleserie turca se convirtió en un fenómeno inesperado que cruzó fronteras a toda velocidad y se instaló con fuerza en Argentina, Colombia, México, Brasil y Perú, donde millones de espectadores quedaron atrapados por los melodramas otomanos. En España, la fiebre llegó unos años después, cuando en 2018 'Fatmagül' arrasó en audiencia y abrió definitivamente la puerta al boom de las series turcas, producciones que han conquistado al público con historias cargadas de emociones, fuertes lazos familiares y un delicado equilibrio entre modernidad y tradición. Ahora, en febrero de 2026, Netflix vuelve a dar en el clavo con una de las series más cautivadoras del año, basada en la novela 'El museo de la inocencia' del escritor turco Orhan Pamuk, PremioNobel de Literatura hace dos décadas. Los nueve episodios, más un especial con sus protagonistas, ya están disponibles en el catálogo de la plataforma y proponen una historia de amor obsesivo, pérdida y memoria que se saborea como el raki: intensa, melancólica y con ese poso anisado que acompaña, vaso tras vaso, a los personajes durante toda la miniserie.

La adaptación de 'El museo de la inocencia', llevada a la pantalla por Netflix, no es solo un drama romántico de época, sino el retrato íntimo y por momentos incómodo de una obsesión. La serie sitúa al espectador como testigo directo de la vida de Kemal, heredero de una poderosa familia de Estambul, criado entre privilegios, apariencias y una moral tan rígida como contradictoria. El romance clandestino con Füsun comienza como un desliz casi banal, una cita secreta y la emoción de hacer algo prohibido, pero pronto se transforma en una espiral emocional que arrasa con todo, desde el compromiso oficial hasta el equilibrio familiar.

En ese choque entre estatus social y amor verdadero, la ficción dibuja con precisión los mecanismos de una sociedad donde la modernidad convive con tradiciones que siguen dictando el destino de las personas. A partir de ahí, el relato se adentra en un terreno más oscuro y magnético. Kemal, interpretado por Selahattin Pasalı, despliega una intensidad que recuerda a una mezcla entre Adam Driver y Javier Bardem en sus años más viscerales. Es un hombre herido que no sabe, ni quiere, pasar página. Confunde amor con posesión y nostalgia con devoción, y acaba construyendo una vida suspendida en el tiempo mientras Füsun, encarnada por Eylül Lize Kandemir, intenta avanzar, casada con otro y atrapada también por las convenciones sociales.

La serie acierta al retratar esa obsesión como algo profundamente humano y, al mismo tiempo, profundamente tóxico: Kemal colecciona objetos, financia proyectos imposibles con tal de permanecer cerca de ella y convierte el recuerdo en una forma de existencia. Como ya ocurría en la obra de Orhan Pamuk, emerge una historia de pasión, culpa y melancolía que habla menos del amor ideal y más de ese amor que descoloca y arrastra, una mezcla de ternura y tormento que se consume entre vasos de raki y una cadena inagotable de tabaco, con una atmósfera que por momentos evoca a 'Peaky Blinders' y que se convierte casi en un pequeño martirio para cualquiera que esté intentando dejar de fumar.

Estructurada en ocho episodios de algo más de 50 minutos y un noveno de media hora que funciona como epílogo, la serie logra por fin trasladar a la pantalla la ambiciosa novela de más de 500 páginas de Orhan Pamuk. El camino hasta materializar esta adaptación distó mucho de ser sencillo. Hubo un litigio de por medio, resuelto en 2022 a favor del autor, después de que decidiera enfrentarse a una productora internacional cuya propuesta alteraba el sentido de la historia y no conseguía reproducir ni la complejidad del amor obsesivo que la sostiene ni la atmósfera irrepetible de la Estambul de los años setenta y ochenta, verdadero corazón emocional del relato.

Ya bajo el paraguas de Netflix y con un equipo creativo turco trabajando codo con codo con el propio Pamuk, el resultado destaca por su meticulosa ambientación, desde los interiores burgueses hasta el pulso cotidiano de las calles, y por una narrativa que envuelve al espectador desde el primer minuto. La serie no se limita a contar la historia, sino que la hace sentir cercana, como si quien mira estuviera reconstruyendo la vida de Kemal pieza a pieza.

A ello se suma una estructura muy eficaz, con cierres de episodio intensos que invitan inevitablemente a continuar y un tramo final de tono agridulce que deja poso, combinando romanticismo, pérdida y memoria con una elegancia poco habitual en la ficción contemporánea. 'El museo de la inocencia' muestra cómo el amor, sobre todo, es una forma sublime de atención y cariño. Una historia desgarradora en su contenido pero inmensamente bella en su ejecución, mezclando a la perfección la alegría y el desconsuelo de estar enamorado.