Estreno
"La nena": Justicia, venganza y un final a sangre y fuego
►Atresplayer estrena hoy su nueva serie original, adaptación de la novela homónima de Carmen Mola
La mirada de la inspectora Elena Blanco dista mucho de la que era hace un año. Los asesinatos de las hermanas Lara y Susana Macaya, y las torturas en vídeos snuff, no fueron nada comparado con volver a encontrarse con su hijo Lucas, secuestrado y torturado por La red púrpura durante 10 años, y que finalmente sucumbió a su enredo y se encaminaba hacia el liderazgo del entramado de torturas, violaciones, asesinatos, violencia audiovisual, prostitución forzada y tráfico de drogas y personas. En esta tesitura, todo puede suceder en «La nena», la última entrega de la trilogía que comenzó con «La novia gitana» y «La red púrpura», adaptación libre de este fenómeno literario (Premio Planeta 2021) creado por Carmen Mola, pseudónimo de los escritores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, que hoy aterriza en atresplayer.
La nueva serie, dirigida por Paco Cabezas, consta de ocho episodios de 50 minutos y narra cómo, seis meses después de los acontecimientos de «La red púrpura», todo parece un sinsentido. Elena (Nerea Barros) está en paradero desconocido tras la muerte de su hijo, salvo para Mariajo (Mona Martínez); no hay pistas sobre el paradero de Rocío Narváez (Nuria González), alias «La madre», ni de nadie vinculado con la organización, lo que causa la desesperación de la nueva jefa, Chesca (Lucía Martín), que no es capaz de olvidar la tortura a la que le sometió Dimas (Roberto Álamo), incluso sin recordarla entera, y obligará al equipo a ponerse en riesgo demasiadas veces; Zárate (Ignacio Montes), que llegó a la Brigada de Análisis de Casos (BAC) siendo el novato, pasó una recaída en las drogas en la segunda entrega, y ha llegado hasta ahora manteniendo la lealtad a Santos (Miguel Ángel Solá), su mentor, proxeneta que lo tiene bien atado con su pasado y volverá a su vida para eliminar a la competencia; Buendía, el forense (Francesc Garrido), es el único que no ceja en el empeño de intentar entender la mente de los asesinos; y Orduño (el siempre acertado Vicente Romero), se encuentra sobrepasado por todas las situaciones y confesará que empieza a sentir miedo sobre lo que pueden hacerles quienes manejan los hilos. A esta tercera ficción se incorporan con nuevos personajes los actores Eduardo Casanova, Raúl Sanz, Pepe Sevilla, Santi Prego y Daniel Freire.
El abogado Jaúregui (Óscar de la Fuente) acaba por ingresar en la cárcel por sus crímenes e intentos de asesinato y allí se reúne con su hijo Carlos («Caracas», Daniel Ibáñez), que se encuentra en medio de un proceso de radicalización a base de sangre. Con esa pista aparcada, la BAC tiene que hacer frente a un posible nuevo testigo, pero no sin enfrentarse antes a burócratas, jueces, compañeros e incluso a sus propios superiores, como el comisario Rentero (Ginés García Millán), o a sus propios principios.
En los dos episodios que hemos podido visionar, se nota que la trama va agarrando fuerte, y el estilo de Paco Plaza se destila en cómo se rueda en los diferentes escenarios y ese ambiente de tensión narrativa que siempre consigue con sus imágenes. «La nena» es una serie oscura, como sus predecesoras, y añade la misma violencia física e imágenes impactantes de tortura y acción que emanan de las novelas originales de Mola. El espectador podrá disfrutar sin descanso de redadas policiales, persecuciones en taxi, tiroteos y peleas sin cuartel. Las interpretaciones siguen en la excelencia, con una destacada actuación de Chesca, en la que Martín consigue imprimir la dureza de su lucha interior por no explotar y llevarse a todos los criminales por delante pistola en mano. También Buendía, que representa todo lo contrario a la jefa, e incluso establece una relación y un diálogo con cada personaje que nos permite ver más adentro de sus sentimientos y obsesiones primarias. Sus debilidades se verán expuestas a la luz y podrían causar su destrucción.
Esta actitud será decisiva para que se desencadenen los acontecimientos que volverán a poner a la inspectora Elena Blanco en la primera línea de batalla para intentar acabar de una vez por todas con la organización que arruinó su vida, su maternidad y su vocación. Ahora la historia se vuelve más personal por los agraviados y por aquellos que darán sudor, sangre y lágrimas porque todo termine de una vez.