
Estreno
"Los que sobrevivieron": El terror de salir vivo esa noche de Bataclan
Movistar Plus+ estrena «Los que sobrevivieron», serie francesa dirigida por Jean-Xavier de Lestrade sobre las secuelas

La noche del 13 de noviembre de 2015, el corazón de Europa se vio atacado. París sufrió tiroteos contra cinco terrazas de bares y restaurantes, explosiones suicidas alrededor del estadio de Francia y en un local de la Plaza de la Nación. Pero uno de los episodios más angustiosos y depravados fue perpetrado contra la discoteca Bataclan. Allí 90 personas perdieron la vida cuando los extremistas entraron y comenzaron a matar indiscriminadamente. La serie francesa «Des Vivants» («Los que sobrevivieron»), dirigida por Jean-Xavier de Lestrade, llega a Movistar Plus+ para narrar la vida de siete desconocidos que unieron sus destinos para siempre en uno de los pasillos de la sala francesa. La cercanía de la muerte los devolvió a una vida de temor y soledad.
Las primeras imágenes de la serie son caóticas. Como zombis, decenas de supervivientes del ataque a Bataclan deambulan por las cercanías desorientados, heridos o buscando a aquella persona con la que asistió al concierto de los estadounidenses Eagles of Death Metal. Algunos consiguen un móvil para hablar con sus seres queridos o dejar un mensaje que explique que siguen vivos: «Se acabó; estoy bien; se acabó, se acabó...», se repite uno de ellos. Tras el terrible suceso, vamos conociendo a esas siete personas que unieron sus vidas en el temor de la muerte de aquel pasillo durante dos horas y media.
Uno de ellos, Stéphane (Cedric Eeckhout), divorciado y con tres hijas, y obsesionado a nivel documental con el atentado, comienza tiempo después a buscar al resto de desconocidos que compartieron con él aquel «pasillo del infierno». Su primer encuentro es con David (Thomas Golberg), un joven chileno que vive con sus padres y que intenta sobrellevar dos relaciones sentimentales al tiempo. La llamada de otro superviviente es lo único que consigue sacarle de la cama. Poco a poco se van uniendo más. Arnaud (Benjamín Lavernhe) abiertamente frágil y traumatizado por lo sucedido, expresa mejor que ninguno lo que sienten como respuesta a la pregunta: ¿Cómo estás?: «Bien, creo; no lo sé». Además de empezar a plantearse las consecuencias: «En el momento no lo pensé y respondí a las preguntas de los periodistas y mi cara ha salido en las noticias. Todo el mundo conoce mi cara y, al ver que no estamos muertos, igual vuelven a terminar el trabajo». Otros dos encerrados en el pasillo son el matrimonio formado por Grègory (Antoine Reinartz) y María (Alix Poisson). En él las secuelas también son físicas, pues carga con una serie de heridas en la espalda con trozos de metralla. Ella es una mujer fuerte que sostiene la vida familiar mientras reprime su trauma. Completan el grupo, el heroico a su pesar, Sèbastien (Félix Moati), y Caroline (Anne Steffens). Todos ellos forman los «potages», la mezcla de las palabras «potes» (amigos) y «otages» (rehenes). Sobre la mesa de un bar, mientras beben y cantan, comparten sus miedos. «No quiero convertirme en un paranoico», dice David, cuya meta en la vida es «dormir más de dos horas seguidas».
El grupo se obsesiona con ver una y otra vez las imágenes para recordar momentos que incluso habían olvidado. Llegan a entrar en contacto con el grupo de la Brigade de Recherche et d’Intervention, sus rescatadores, y volver con ellos a Bataclan. Pero también cargan con las miradas del resto de la población, entre el miedo y la pena. Sus familiares no saben cómo ayudarles, e incluso llegan a fantasear con que encuentren a los terroristas vivos y los torturen o les obliguen a leer el «Charlie Hebdo».
Es una narración dura y cruel, pero también un recordatorio de la vida. La serie arranca cuando esa red de «supervivientes» se está formando, y alterna el presente con la reconstrucción gradual de lo ocurrido en Bataclan. No se trata de un relato policial, sino de un drama íntimo sobre las secuelas: la culpa del superviviente, el estrés postraumático, la relación con la justicia y los medios, y las fracturas en la vida afectiva y familiar.
Un creador con las cosas muy claras y nítidas
►Jean-Xavier de Lestrade está considerado como uno de los mejores creadores televisivos franceses. Además, su pasión por el true crime le ha llevado a ficcionar de manera muy detallada y rigurosa tragedias reales como «Manon», la historia de la menor que apuñaló a su madre; «Laetitia», sobre la violación y asesinato de la joven en París en 2011 y sobre todo «El caso del Sambre», protagonizada por Alix Poisson.
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