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Francis Wolff: «Espero que mi muerte llegue antes que la de las corridas de toros»

El pensador francés habló y contestó a preguntas después de la presentación del Documental que protagoniza, «Un filósofo en la arena»

  • Francis Wolff en la presentación del documental Foto: David Jar
    Francis Wolff en la presentación del documental Foto: David Jar
Madrid.

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25 de mayo de 2019. 21:14h

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Rodrigo Carrasco.  Madrid. 25/5/2019

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Este viernes en los Cines Princesa de Madrid, se presentó el documental «Un filósofo en la arena», un acto que contó con la presencia de su protagonista, el pensador francés Francis Wolff, y del co-productor y director mexicano Jesús Múñoz, quien reconoció su profundo desconocimiento de la tauromaquia antes de rodar esta película: «Este trabajo no está dirigido a la defensa de la tauromaquia ni a sus aficionados», «el objetivo de la película es hacer pensar, remover conciencias», añadió Wolff, que confesó que es la tercera vez que le ofrecen un proyecto audiovisual así, pero que este le convenció «por ir más allá de simple y absurdo un debate». A lo largo del documental se mantiene un tono melancólico, que según asegura el filósofo, es a propósito: «La mejor forma de despertar empatía en los demás es a través del sentimiento de pérdida, transmitiendo la idea de que la humanidad se podría quedar sin algo valioso y único. Esta postura es mucho más eficaz que la militante».

Tras la proyección de la película, que se rodó durante tres años en España, Francia y México , Jesús Muñoz explicó el recorrido de la película una vez terminada, hace ya 14 meses: «La hemos presentado con gran éxito en importantes festivales de cine latinoamericanos, pero no solo en países de tradición taurina sino también en otros como Argentina. Incluso entramos en el Festival de Toronto (Canada). Un documental que no encontró fronteras hasta llegar, paradójicamente, al país taurino por antonomasia, España: «Antes de rodar la película había oído rumores de que los contenidos que trataban la tauromaquia eran censurados y ocultados por la industria, pero siempre me parecieron excusas hasta que comencé a intentar distribuir esta producción (que ha costado medio millón de dólares)». Sus intentos por encontrar distribuidora siguen sin arrojar resultados a pesar de las buenas críticas que recibe la obra audiovisual, tan buenas que en Estados Unidos han comprado sus derechos para emitirla vía streaming. El caso de Francia, a diferencia del español, parece algo más esperanzador: «En mi país dos terceras partes de los lectores de mi libro “La corrida de toros” no son taurinos», afirma el pensador y gran conocedor de Aristóteles.

Francis Wolff no se muestra precisamente optimista sobre el futuro de la tauromaquia en una sociedad «en la que pronto se dotará a los animales de la misma condición que a los humanos y que oculta la muerte como parte de la vida». Para Wolff el final de esta película milenaria ya está escrito, pero es consciente de que hay dos formas de morir, «de manera natural por el paso del tiempo o de forma violenta y traumática». Así al menos espera que las corridas de toros, a las que no augura una supervivencia mayor de veinte años más, le sobrevivan a él.

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