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De antiguo molino harinero a Relais & Châteaux.
Así es la historia de “Molino de Alcuneza”, uno los más lujosos alojamientos rurales de Castilla la Mancha

Sólo con conocer algunas de las credenciales de este hotel (Relais & Châteaux, cuatro estrellas, miembro de Hospederías de Castilla la Mancha, restaurante con dos estrellas Michelin -una roja y otra verde-, un Sol en la Guía Repsol e inmerso en un espacio natural único) es fácil imaginar que estos centenarios muros ofrecerán al visitante una experiencia inolvidable.

Así es, en el término municipal de Sigüenza (Guadalajara), en lo que antaño fuera un antiguo molino harinero, a la orilla del río Henares, descubrimos este paraíso del bienestar, del lujo y la exclusividad que, por derecho propio, es referente más allá de la provincia.
Con más de 500 años de historia a sus espaldas, desde hace décadas tiene una nueva vida al transformase en un muy recomendable hotel familiar.
Un cuatro estrellas con estilo propio e incuestionable encanto donde la tranquilidad y la naturaleza que le rodea (con grandes extensiones de cultivos de cereales) son también señas de identidad y reclamos para acercarse.
Un antídoto contra el estrés del día a día, un remanso de paz y el destino perfecto para olvidar por unos días las preocupaciones cotidianas.
El sueño de Blanca y Samuel Moreno, hermanos y segunda generación al frente de Molino de Alcuneza (www.molinodealcuneza.com), se cumple día a día.
Cierto que su éxito solo es posible a base de mucho trabajo, constante dedicación y tiempo quitado a otros menesteres, pero la ilusión, las ganas y el deseo puestos son superiores y salvan cualquier contratiempo.
Se nota, nada más conocerlos, el amor que desprenden por este proyecto, el mimo puesto en cada detalle y el cariño con el que te explican cada rincón de su hotel.
Diecisiete habitaciones (número perfecto para permitir una cercanía y un trato personalizado con el huésped) distribuidas entre el antiguo molino (donde también se sitúan las zonas comunes, la recepción y el restaurante) y una nueva construcción, acorde con el entorno, junto a la piscina exterior.

Todas ellas, de gran amplitud y muy luminosas, conforman una propuesta de altísima calidad para pernoctar y descansar.
Cada una con un tamaño distinto, cada una con su personalidad, cada una con su decoración. Todas diferentes, todas con un estilo propio definido, todas piezas indispensables para formar este fantástico puzle de la excelencia llamado Molino de Alcuneza.
¿Y por qué no pensar en un sitio tan especial como destino para celebrar reuniones de empresas, presentaciones, seminarios o conferencias?
Sus salas “Trigo”, “Agua” y “Molienda”, con diversas posibilidades y capacidades, de ocho a treinta personas, ofrecen un atractivo escenario, junto a un servicio integral, profesional y exclusivo.
Mención especial merece su coqueto spa. Equipado de todo lo necesario, este espacio de relajación cuenta con hamman, sauna, ducha con aromaterapia, sala de relajación, tumbonas térmicas o hidrospa de chorros, además de la posibilidad de recibir diferentes tratamientos y masajes.
Un perfecto y tranquilizante final tras un día recorriendo estas tierras donde sobresale la localidad de Sigüenza, candidata a ser declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Escribir sobre su restaurante es tener la sensación de que siempre nos quedaremos cortos, sabedor de la cantidad de matices que permanecerán en el tintero.
No obstante, sus dos estrellas Michelin -roja y verde- ya nos anuncian mucho.
La roja, nos hará viajar con el paladar gracias a la técnica, a la calidad del producto, al equilibrio de sabores, a la maestría de estas cocinas, al escenario gastronómico, al servicio y a una cuidada presentación.
La verde, hace referencia a la sustentabilidad, a los productos de cercanía, al mimo por lo autóctono, a la relevancia de lo próximo. En definitiva, a una filosofía de vida y de entender el mundo.
Sin duda, dos buenos avales para reservar y disfrutar de una representación culinaria difícil de olvidar.

Estando en un antiguo molino harinero, el gran protagonismo otorgado a los panes era casi una obligación y así lo hacen rindiendo justo tributo a la historia de estas paredes.
Este sorprendente abanico de posibilidades, con diferentes variedades de harinas -entre ellas, de trigo negrillo, trigo Florencia Aurora, etc.- y variados acompañamientos -aceitunas, higos, ...-, lo posiciona como una de las ofertas de pan en un restaurante más completas de España. Verdaderos artesanos panaderos.
Su ubicación es también un dato que no debe pasar desapercibido.
Estamos a pocos minutos de la localidad medieval de Siguenza (considerada una de las más bonitas de España), próximos al Parque Natural del Barranco del Río Dulce y cercanos a las salinas de Imón que, durante bastante tiempo, fueron de las de mayor producción de la península ibérica.

Las felicitaciones, como final de estos párrafos, han de ser dobles.
En primer lugar, por un trabajo tan bien hecho que ha logrado ser referencia en ese complicado arte de saber recibir al huésped. Una hospitalidad consciente enfocada en el bienestar del huésped.
En segundo lugar, Molino de Alcuneza cumple treinta años, lo que demuestra que este sueño sigue vivo, con un presente envidiable y un futuro ilusionante. Para celebrar este aniversario se ha diseñado un variado programa de actividades entre las que se encuentran un menú degustación conmemorativo o un singular paquete astronómico "Eclipse & Stars".
Solo cabe agradecer a esta emprendedora familia haber creado un proyecto tan genuino, tan apegado a la tierra y tan ilusionante como éste.
Iniciativas así ayudan, y mucho, a asentar a las personas en territorios asolados por la despoblación, afianzan un vínculo real con los productores de la zona, ponen en valor los muchos argumentos que tienen (gastronómicos, culturales, históricos, etc.), dan a conocer las bellezas del entorno donde se sitúan y son, en resumen, guardianes de su propio territorio al formar parte de un grupo profesionales de diferentes ámbitos (artesanos, truficultores, harineros, hortelanos, agricultores, ganaderos o apicultores) que tejen una tupida red de proximidad en defensa del paisaje, las tradiciones y la riqueza de este territorio.
En pocas palabras, un lujo accesible al que es imposible resistirse.

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