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¿Quiere pasar la Navidad con el abuelo Gibson?

Vuelve a la comedia en «Dos padres por desigual» junto a Mark Wahlberg, Will Ferrell y John Lithgow

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Rosa Gamazo.  Los Ángeles.

Tiempo de lectura 4 min.

01 de diciembre de 2017. 09:13h

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Rosa Gamazo.  Los Ángeles. 30/11/2017

Satisfecho. Mucho». Así se declara Mel Gibson después de participar en «Dos padres por desigual», secuela de «Padres por desigual», una cinta que le ha permitido regresar a la comedia y sentirse como en casa, «pues al final del rodaje éramos una familia, no exagero. Además, cada vez que el director me preguntaba por un encuadre concreto yo le animaba a que se arriesgase», declara. Las risas eran constantes en el set de rodaje, en parte gracias a la química entre Will Ferrell y Mark Whalberg (su hijo en el filme, para quien Gibson era el intérprete perfecto para dar vida en la pantalla a su progenitor, un tipo duro y «cool»), con quien Gibson tiene una divertida escena en la que le estampa un beso en la boca: «Fue tan divertido y era complicadísimo poder aguantar la risa..., aunque me ocupé de que la escena no se repitiera más de una vez», asegura este padre de numerosísima familia: «Soy muy cariñoso con mis hijos, nada que ver con el personaje que interpreto y me dejo embaucar por ellos casi a la primera, aunque creo que es necesario tener», desvela. Y llega la pregunta del millón: ¿Con el tiempo acabamos por parecernos a nuestros padres y repetir sus tics? El actor se ríe y se acomoda para responder: «Mira, yo creo que soy bastante similar a mi madre en la manera de ser, mucho más que a mi progenitor. Lo curioso es que en lo que respecta a la manera de expresarme y moverme soy bastante más similar a él. La primera vez que me vi en la pantalla me quedé a cuadros porque vi a mi padre. Y ahora lo veo en mis hijos», comenta. Confiesa el actor que le ha sorprendido, gratamente, claro, la manera en que Hollywood le ha tratado: «Es como si de nuevo me diera una segunda oportunidad. Que me siga aceptando después de tanto tiempo me deja perplejo», dice. Recordemos que en 2000 fue detenido por conducir ebrio y su carrera comenzó un declive del que pocos creían que podría salvarse.

Cavar una zanja

El tiempo, que todo lo cura, le ha dado recibido con los brazos abiertos. De hecho, en una reciente entrevista declaraba que tenía la sensación «de haber estado cavando una zanja interminable durante diez años». No obstante no ha permanecido parado, sino que ha empleado el tiempo en nuevos proyectos, en escribir guiones y en mirar la futuro de frente. No dudó en engancharse a esta nueva secuela, pues no era uno de los actores que formaba parte del elenco de la primera parte.

La cinta ha sido muy bien acogida en Estados Unidos, donde ha recaudado en su primer fin de semana 30 millones de dólares. Junto a Gibson, el otro abuelo es John Lihtgow, que da vida al padre de Will Ferrell, un hombre cariñoso cuyo caracter contrasta frontalmente con el del otro abuelo, un vividor al que todo atisbo de sentimentalismo le produce urticaria. El aparente clima idílico en que vivían ambas familias salta por los aires al llegar los dos abuelos, que no solo tiene problemas con sus respectivos hijos, sino también entre sí. Todo ellos en plenas fiestas Navideñas en las que armonía se torna en agria pesadilla: «Es una época del año que puede convertirse en estresante, pero por muy cuesta arriba que se nos haga no podemos dejar de seguir amando la Navidad. A pesar de todo, de que los padres tengan sus caracter y no hagan sino meterse en problemas de manera permanente no puedes dejar de celebrar con ellos», asegura Ferrell, que se confiesa un incondicional de estas celebraciones.

Una segunda oportunidad

Una segunda oportunidad es la que ha recibido Mel Gibson por parte de una industria que años atrás le estigmatizó como maldito y le apartó de un manotazo. En 2012 fue acusado de odio a los judiíos e incluso llegó a decir que Lennon merecía haber muerto. «El Holocausto es un montón de sandeces», a lo que se unió que hiciera culpables a los judíos «de todas las guerras que habían sucedido en el mundo», tremendos excesos que pagó con creces en la industria. No osbtante, siempre se ha movido por libre en el difícil mundo del cine. Y ha sabido salir airoso. Ahora experimenta de nuevo un resurgir en su carrera. Su vertiente más divertida es la está haciendo caja. «Todo lleva su tiempo y yo he sabido esperar el mio. Y ha llegado», asegura el actor, quien ya baraja varios proyectos.

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