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Nadal, campeón por KO

Conquista su tercer Abierto de Estados Unidos con absoluta superioridad. Suma 16 «Grandes», a tres de Federer

  • Nadal conquistó en la Artur Ashe el Abierto de Estados Unidos
    Nadal conquistó en la Artur Ashe el Abierto de Estados Unidos

Tiempo de lectura 4 min.

11 de septiembre de 2017. 01:02h

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Hubo un tiempo en que se aseguraba que Nadal no era un jugador de pista dura. Fue hace muchos años. Rafa sumó ayer su tercer Abierto de Estados Unidos (2010, 2013 y 2017), su décimo sexto «Grand Slam», su quinto título de la temporada, el número 74 de su carrera... Una barbaridad desde cualquier perspectiva. Rafa amplió su leyenda en Flushing Meadows imponiéndose a Kevin Anderson.

La victoria de Rafa en Nueva York admite muchas lecturas y una sola conclusión: nadie este año se acerca al nivel de juego y regularidad del español. Y eso tiene un valor descomunal después de haber pasado dos años muy complicados. Hoy amanecerá como número uno del mundo con la ventaja suficiente para tener casi garantizada la posición a final de 2017. Es cierto que Rafa ha aprovechado las bajas de Murray, Djokovic y Wawrinka; que el sorteo fue amable; que no se ha cruzado con un «top 10»; que no empezó bien en las primeras rondas... Nada preocupante. Acostumbra a ir de menos a más en los torneos de dos semanas y después de solventar la tercera ronda con Mayer la película cambió. En semifinales firmó una obra maestra ante Del Potro y en la final superó con una autoridad impropia de una final de «Grand Slam» a Anderson.

El surafricano resistió hasta el séptimo juego y eso que Nadal rascó desde el principio. No está acostumbrado Anderson a sufrir con su servicio. Sus cañonazos a más de 200 kilómetros por hora hicieron un daño muy limitado al mejor restador del mundo. En el primer juego, Rafa rozó las primeras bolas de «break». Llegaron a pares en el tercero y en el quinto y si el rival sobrevivió fue exclusivamente por la potencia de sus saques. En cuanto hubo una rendija, el número uno lo aprovechó. Fue en el séptimo juego, en la quinta bola de «break» del español, cuando dio un paso al frente. El gigantón se suicidó con un «drive» a media pista y a media altura. La firmeza en el servicio de Rafa –sólo cedió cuatro puntos en la primera manga– dejó la final encarrilada.

Hay en el Nadal de 31 años la frescura física del Rafa veinteañero y una lectura de partido perfecta. Por eso a Anderson no le quedó otra que buscar sus límites. Y eso, salvo excepciones, supone acumular más errores de los recomendables. El surafricano se vio obligado a buscar las líneas, a forzar más todavía con el saque, a recorrer más pista de lo habitual y el «break» llegó en el sexto juego. Como si el partido fuera una repetición de lo vivido ante «Delpo» 48 horas antes, Anderson se vio desbordado. Rafa se mostró desbocado. No hubo un síntoma de flaqueza, no hubo un golpe sin sentido, la derecha corrió, el saque voló... Nadal repitió el 6-3 y como en el tercer set el «break» llegó pronto, en el primer juego, no hubo más discusiones.

La victoria deja a Nadal a tres «Grandes» de Federer en el que es el año más pleno de su carrera. Con 31 años levantó el décimo título en Montecarlo y Barcelona, ganó en Madrid y París. Ha triunfado en Nueva York y lo que queda. Rafa es increíble.

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