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Doña Cristina, Infanta en Europa

Las casas reales de los Países Bajos y de Noruega han organizado diversos actos este año.

En Holanda se celebra el 50 cumpleaños del Rey Guillermo, y en Noruega, el 80 aniversario de los Reyes Harald y Sonia.

Carmen Enríquez. 
La Infanta Cristina fotografía a su familia y a la del Rey de Holanda
La Infanta Cristina fotografía a su familia y a la del Rey de Holanda

Los lazos que unen a los miembros de la realeza europea son tan estrechos que pasan por encima de los momentos difíciles que atraviesen algunos de sus integrantes. El hecho de que la mayoría de las casas reales estén unidas por vínculos familiares hace que no haya rechazo hacia quienes atraviesen momentos complicados y se siga contando con ellos en celebraciones y aniversarios de carácter personal.

Es el caso de la Infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarín, quienes han recibido la correspondiente invitación de las casas reales de los Países Bajos y de Noruega para asistir a los actos organizados en Holanda por el 50 cumpleaños del Rey Guillermo y para viajar a Oslo para celebrar el 80 aniversario de los Reyes Harald y Sonia.

Hasta 2011, cuando se inició el sumario del caso Noos, los entonces Duques de Palma asistían con asiduidad a los grandes eventos de las familias, incluidas en el Gotha, la Biblia que recoge toda la información acerca de los miembros de la realeza. Fueron los años dorados de una pareja que, junto con sus cuatro hijos, era considerada modélica por todos y a quienes se les miraba con cierta envidia: parecían tan enamorados como el primer día, sus vástagos eran rubios y encantadores, su vida transcurría entre Barcelona y la Capital Federal estadounidense.

Estuvieron en algunas de las bodas de los príncipes y princesas europeos a lo largo de la década de los 90 y la primera de 2000. En 2002 estuvieron en la boda del heredero neerlandés, el Príncipe Guillermo con la argentina Máxima Zorreguieta, una pareja que se conoció en Sevilla unos años antes. También asistieron los entonces Duques de Palma al enlace matrimonial de la heredera del trono de Suecia, la Princesa Victoria, que se casó en junio de 2010 tras obtener el permiso paterno después de años de noviazgo con su entrenador personal, Daniel Westling. Dos años más tarde la Infanta y su marido fueron testigos de la boda del heredero de Dinamarca, el Príncipe Federico, con la abogada australiana Mary Donaldson, que se habían conocido durante los Juegos Olímpicos de Sydney. En todas estas celebraciones la hija menor de Don Juan Carlos y Doña Sofía había sido invitada como miembro de la Familia Real española y se habría considerado un desaire si hubiera rechazado su asistencia. Aunque es verdad que las Infantas españolas no mantenían un trato muy próximo con sus homólogas europeas, sí que se veían de vez en cuando en esas ocasiones en las que reyes y reinas, príncipes y princesas, se reunían para celebrar algún acontecimiento extraordinario.

Perfil público bajo

Los cumpleaños también eran motivo de encuentro. En la celebración de los 60 años del Rey Harald y la Reina Sonia de Noruega, en el verano de 1997, los actos se prolongaron por una semana. La Familia Real española al completo se desplazó al país escandinavo para participar primero en una cena de gala en la ciudad de Trondheim, antigua capital del país, y luego en un crucero por los fiordos que cruzó la línea del Círculo Polar Ártico. Los Reyes, el Príncipe de Asturias aún soltero, los Duques de Lugo y la Infanta Cristina con Urdangarín disfrutaron de la hospitalidad de sus anfitriones durante tres días en los que el monarca español se convirtió en el «tour» líder de aquel festivo cumpleaños real. Una década más tarde los Reyes españoles volvieron al país nórdico para celebrar el 70 cumpleaños de la pareja real noruega y lo hicieron acompañados por los aún duques de Palma.

El hecho de que la pareja haya estado presente en las dos ocasiones anteriores quizá haya pesado a favor para que la corte del país escandinavo haya decidido invitar de nuevo a la hermana del Rey Felipe VI. O también el hecho de que haya sido declarada inocente de toda culpa por el Tribunal de Justicia del caso Noos. El caso es que doña Cristina, según personas próximas a ella, ha decidido rechazar la invitación de los Reyes noruegos para asistir a la cena que se celebrará el 10 de mayo en el palacio Akerhus de Oslo. La pareja real nórdica ha establecido esa fecha intermedia entre el 21 de febrero, cumpleaños de Harald, y el 4 de julio, aniversario de la Reina, para festejar sus ocho décadas de vida.

En el caso del cumpleaños del Rey Guillermo de los Países Bajos, que lo celebrará el 27 abril, la Infanta también ha declinado su asistencia. Pese a que tanto con el monarca holandés como con su consorte, la Reina Máxima, el trato ha sido muy cercano, doña Cristina ha optado por no ir y mantener un «perfil público» bajo. Pero lo que las casas reales de Holanda y Noruega han demostrado con su invitación a doña Cristina e Iñaki es que los vínculos con ellos no están rotos y que las afinidades son más fuertes que las posibles diferencias.

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