Cataluña

Menos del 6% de los inmigrantes cobra el paro en Cataluña

La Creu Roja señala que el 57% están desempleados y que cuando trabajan la mayoría lo hacen sin contrato y cobrando menos de 600 euros

La población emigrante en Cataluña ya supera el 14,5 por ciento según el Idescat
La población emigrante en Cataluña ya supera el 14,5 por ciento según el Idescatlarazon

La Creu Roja señala que el 57% están desempleados y que cuando trabajan la mayoría lo hacen sin contrato y cobrando menos de 600 euros.

Con el temor creciente a una nueva recesión mundial, analizar los estragos de la que arrancó en 2008 y que todavía persiste da vértigo. «Espero que los analistas e inversores se equivoquen con lo que nos viene de nuevo encima», dijo ayer Antoni Aguilera, presidente de la Creu Roja en Cataluña en la presentación del informe «Las personas inmigradas en situación vulnerable». El estudio, que parte de 899 encuestas, indica que el perfil del inmigrante no europeo en Cataluña es el de un marroquí –en menor medida latinos y africanos– de una media de edad entre los 30 y los 39 años, que vive en España desde hace 12 años, con familia e hijos.

Este observatorio revela que el porcentaje de ciudadanos autóctonos atendidos por Creu Roja se ha igualado con la crisis al colectivo inmigrante, si bien este último presenta un riesgo más elevado de pobreza (56% frente al 20% al que se exponen los catalanes, según datos del Idescat).

«Hemos desmontado algunos mitos que rodean a la población extranjera» - en Cataluña ya supera el 14,5%-, apuntó Aguilera. El más extendido es el que culpa a este colectivo de vivir sólo de las prestaciones y ayudas del Estado «cuando la realidad es bien distinta». Según el cuestionario de este organismo sólo el 15% recibe el subsidio y menos del 6% la prestación por desempleo. Esto se debe a que en la mayoría de los casos no usan los mecanismos que el Estado del Bienestar pone a su disposición y porque no cotizan lo suficiente a la Seguridad Social. Hay que tener en cuenta que alrededor del 57,5 de los inmigrantes en Cataluña están desocupados y que de los que trabajan, casi la mitad lo hacen sin contrato, cobrando menos del salario mínimo (perciben entre 300 y 800 euros), por lo que en muy pocas ocasiones tienen derecho a paro.

El coordinador de la Cruz Roja en Cataluña, Enric Morist, señaló por su parte que aunque el 2015 cerrara con una bajada récord en el número de desempleados, hay que mirar más allá y tener en cuenta la calidad del trabajo creado, «cada vez más precario». Eso provoca, apuntó Morist, que uno de cada cinco inmigrantes hayan visto empeorada su situación laboral en el último lustro «bien porque han perdido el empleo (30%) o porque sus condiciones de trabajo son pésimas (77%)».

Con un sueldo que en muy pocos casos supera los 800 euros, hacer frente a los gastos cotidianos resulta muy complicado. La Creu Roja a través de su encuesta ha constatado que las dificultades económicas que sufren los inmigrantes repercuten en una necesidad tan básica como es la alimentación. Si en 2013 el riesgo de inseguridad alimentaria era de un 20%, «ahora es seis puntos superior», señaló el coordinador de la entidad. No más del uno por ciento realiza las cinco comidas diarias recomendadas y más de la mitad dependen de las donaciones del Gobierno y entidades sociales para alimentarse. De ahí, que para las familias con hijos en edad escolar las becas comedor supongan la ayuda más valorada. El 43% de las preguntadas por Creu Roja reciben esta ayuda, a la que por otra parte no todas pueden acceder «muchas veces por falta de documentación y otras porque no cumplen los baremos fijados por la administración». En el periodo de vacaciones, la dificultad para garantizar una correcta nutrición a los más pequeños aumenta hasta el 66%.

Y es que, según el informe, la mayor parte de los ingresos que perciben están destinados hacer frente a los gastos de alquiler y suministros eléctricos. El 72 por ciento vive en un piso arrendado, aunque la mitad reconoce deber alguna mensualidad.

«Todos estos datos nos señalan una gran cantidad de retos pendientes con los extranjeros residentes en Cataluña», señaló Moris. Los principales, «sacarlos de la pobreza crónica en la que viven», así como facilitarles el acceso a los servicios públicos a los que tienen derecho y acabar con la precariedad de sus contratos. «El tema lingüístico es otra de los puntos a incidir», reconoció el coordinador de la entidad, ya que la falta de conocimiento del idioma les impide la integración en la sociedad y les cierra oportunidades laborales. El 64% dice entender, hablar y escribir el castellano, un porcentaje que baja hasta el 13,2 en el caso del catalán