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Rufiana

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14 de septiembre de 2017. 21:40h

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Voy a decir una cosa: estoy con Gabriel Rufián. En este periódico soy el Gabriel Rufián, es decir, aquel al que le dejan escribir aunque no tenga ni puta idea de nada. Yo, como el, podría ser perfectamente portavoz adjunta de Esquerra Republicana de Catalunya. Soy castellano parlante, si mis padres hubieran vivido en Santa Coloma de Gramanet también serían considerados charnegos, me hubiera gustado trabajar poquito en mi empresa (aunque corriera el riesgo de ser despedida por absentismo laboral) y siempre prefiero el cachondeo a lo cabal. El otro día le vi en la Sexta, incapaz de contestar durante tres tardes a cómo se iba a poner en marcha la Ley de Transitoriedad aprobada por el Parlament. Dos con Mamen Mendizábal que, armada de paciencia, no daba crédito a tanta indigencia intelectual y otra con Hilario Pino al que también se le quedaba carita de haber batido un récord por abajo en solvencia del invitado. Ni idea de nada, pero presumiendo de que eso le reportará mucha más exposición pública y que eso le divierte. Tanto como llevarse una fotocopiadora al hemiciclo y montar un numerito entre escolar y pre escolar. Por eso yo me solidarizo con Rufián, porque yo soy de esas personas que jamás deberían estar donde están, porque no hago pie, porque sirvo sólo para que, hasta un ex novio me dijera que mi profesión era «hacer chistes». Miren, lo mío tiene solución. Y sobre todo, es inofensivo. El día en el que me despidan solo me echarán de menos mis compañeros columnistas, a los que, durante años, habré sacado favorecidos. Y les advierto que esta no es una columna anti separatista porque entre otras cosas allá cada cual con sus decisiones. Pero oigan, catalanes, Vds han sido siempre inteligentes. ERC no será nunca mi partido (entre otras cosas porque soy de Albacete) pero ha tenido representantes con mucho bagaje, preparación y hondura a los que daba gusto escuchar, se estuviera de acuerdo o no. Esto es otra cosa. Esto es más de mi cuerda. Por cierto, que si Albacete no acaba siendo una de las naciones del pluriestado no voy a tener más remedio que radicalizarme. Ay, señor, pidan Vds lo que les apetezca pero que sus portavoces estén a la altura de algo mínimamente serio.

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