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Dime cómo eres y te diré qué perro tienes

Diversos estudios coinciden en que las personas y sus perros pueden compartir rasgos de personalidad como la simpatía y hasta el neuroticismo

  • Divertida imagen de una campaña publicitaria en la que se buscó un asombroso parecido entre los perros y los modelos del anuncio
    Divertida imagen de una campaña publicitaria en la que se buscó un asombroso parecido entre los perros y los modelos del anuncio
Nora Díaz.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

19 de mayo de 2017. 21:30h

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Los humanos comenzamos a domesticar perros hace unos 30.000 años, por aquel entonces su función era la caza. Sin embargo, poco a poco hemos criado a las mascotas a nuestra imagen y semejanza, tanto es así que hoy nuestros perros guardan similitudes con nosotros y, en ocasiones, actúan como nosotros.

Una investigación realizada en la Universidad de Viena demuestra que los perros y sus dueños comparten rasgos de personalidad. Los autores de este estudio reclutaron a 132 perros junto a sus amos y analizaron el comportamiento de ambos. Observaron cómo ante ciertas amenazas el ritmo cardíaco y la saliva de ambos era de una similitud asombrosa. Los participantes también realizaron una encuesta para medir ciertos rasgos de personalidad como la simpatía, la extroversión, la conciencia o el neuroticismo y después completaron un cuestionario similar sobre las personalidades de sus mascotas. Los resultados, publicados en la revista «Plos», fueron sorprendentes: si el dueño resultaba ser ansioso y neurótico, el perro también. Por otro lado, los canes más tranquilos eran más propensos a pertenecer a propietarios más relajados. Iris Schoberl, autora principal de esta investigación, señaló: «Nuestros resultados muestran que los perros y los dueños son díadas sociales, es decir, parejas de dos seres especialmente vinculados entre sí, y que se retroalimentan influyendo en su comportamiento». Por lo tanto, los perros son sensibles a los estados emocionales de sus dueños y pueden reflejar sus distintos sentimientos. «Además, el humano es el que ejerce mayor influencia sobre el perro y no al revés. Las personas son más propensas a transmitir sus propios rasgos de personalidad a sus perros», concluyó Schoberl.

Otros investigadores corroboran la capacidad de los perros para imitar a sus dueños. Es el caso del estudio llevado a cabo por la Universidad Eötvös Loránd en Hungría. Dicho análisis evaluó la habilidad de los canes para emular a personas, el estudio descubrió que los perros pueden recordar y repetir las acciones de las personas, incluso transcurridos unos minutos.

Del mismo modo, una investigación presentada en la reunión anual de la Sociedad Británica de Psicología determinó que las razas de los perros pueden reflejar ciertas facetas de personalidad en sus dueños. Por ejemplo, las razas que mejor se acomodan a aquellas personas que suelen hablar sin parar y que no tienen miedo al ridículo son: los collies, pastores alemanes, heelers y corgis. Los perros que suelen tener aquellas personas que no buscan discutir y con los que siempre es bueno sentarse a charlar son: los golden retrevier, los cocker y perros perdigueros. Si toma siempre decisiones racionales y le gusta vivir en constante orden y disciplina, entonces lo suyo son los dálmatas, bulldogs, caniches, schnauzers, shar peis, chow-chows y boston terriers. Por último a quienes les gusta pintar, escribir o cocinar, se les suele asociar con perros más pequeños como el yorkshire terrier o los chihuahuas.

Otra de las facetas más curiosas en relación con nuestras mascotas es el parecido físico. Michael Roy, de la Universidad de California en San Diego (EE UU), fue uno de los primeros psicólogos en investigar cómo escogemos a la mascota qué más similitudes físicas tiene con nosotros. Para llevar a cabo dicha investigación acudió a tres parques cercanos a su domicilio y tomó fotografías de los perros y sus dueños por separado, después pidió a un grupo de voluntarios que emparejasen las fotografías. Inmediatamente después se dio cuenta de que, sin aportar ninguna otra pista, la mayoría fue capaz de predecir con bastante acierto quién vivía con quién. Es cierto que en la mayoría de las ocasiones eran las mujeres de pelo largo, las propietarias de los perros con orejas largas y grandes, y que los hombres más voluptuosos preferían los canes más grandes. Sin embargo, en otros supuestos, el parecido era algo más sutil y éste tenía que ver con la mirada de dueños y perros. De hecho en un momento determinado, el doctor Roy tapó en las fotografías los ojos de los dueños y los animales y los participantes tenían muchas más dudas.

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