Facebook contra las noticias falsas

El gigante de las redes sociales ha desarrollado un sistema para evitar difundir noticias que nos son verdaderas pero hay algo que falla y no es la tecnología

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Juan Scaliter. 

Tiempo de lectura 4 min.

07 de agosto de 2017. 07:35h

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En la actualidad creemos que las fake news (noticias falsas escritas o difundidas con conocimiento de su carencia de veracidad) son cosa del presente. Se hicieron con los titulares durante las pasadas elecciones estadounidenses, pero la verdad es que llevan más de un siglo entre nosotros.

Uno de los primeros ejemplos es el Gran Engaño de la Luna (Great Moon Hoax), una serie de seis artículos en los que el periódico New York Sun afirmaba que se había descubierto vida en la Luna y citaba como ejemplos criaturas tan disparatadas como unicornios, castores bípedos sin cola y humanoides con alas de murciélagos bautizados como Vespertilio-homo. Se afirmaba que el hallazgo era obra del astrónomo John Herschel (muy conocido en la época) y que todo había sido posible gracias a un telescopio gigante que eventualmente actuó como lupa y quemó todo el observatorio. Nunca más fue posible volver a observar la fauna lunar. Una que obviamente no existía, pero que elevó las ventas del periódico a niveles nunca vistos durante semanas.

Así, las fake news no son algo nuevo. Pero durante la reciente carrera presidencial de Estados Unidos volvieron a aparecer con increíble poder. Un estudio realizado por Ipsos para la web BuzzFeed News, descubrió que un 75% de los adultos, aún sabiendo de la existencia de estas noticias, se dejó convencer por publicaciones falsas.

Otra investigación, llevada a cabo por Hunt Allcott y Matthew Gentzkow de la Universidad de Stanford señala que a lo largo de las campañas se publicaron 115 fake news favoreciendo a Trump, compartidas 30 millones de veces y 41 noticias que eran halagüeñas (aunque falsas) con Clinton, que se repitieron 7,6 millones de veces.

La mayor parte de estas noticias se difundieron a través de Facebook. De ahí el interés de la red social de Mark Zuckerberg en resolver esto. Y no porque su jefe se esté dedicando a hacer campaña para convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos, al menos Zuckerberg se encargó de desmentirlo. Con esto en mente, Facebook ha mejorado sus algoritmos de análisis de enlaces y de publicaciones de usuarios. Básicamente se trata de un comparador a gran escala, que rastrea la web a la caza y captura de la noticia que hemos publicado, buscando una fuente fiable entre aquellas que la han lanzado a la web. Si no la encuentra o descubre qué medios periodísticos importantes han publicado exactamente lo contrario, comienza la batalla. En el nuevo apartado de «Artículos relacionados», aparecerán dichas publicaciones, un zasca algorítmico hablando en plata, para quien publique noticias falsas. O las difunda. Rara vez Facebook ha prohibido la publicación de contenidos vinculados a noticias, pero este es un modo sencillo de confrontar una noticia que no cuenta con bases sólidas, con publicaciones veraces. Gracias a ello pretenden «bloquear» las avalanchas de bulos, conspiraciones y estafas. La función ya está activa, pero por ahora solo en EEUU, Holanda, Alemania y Francia. Desafortunadamente, no se sabe si estará disponible para el resto del mundo.

Otras medidas que ha tomado el equipo de Zuckerberg son castigar a los medios que publiquen noticias falsas eliminando su publicidad, contratar organizaciones especializadas en confirmación de fuentes o verificación de hechos (el muy trendy «fact checking») como Poynter’s International Fact Checking Network o Politifact y ofreciendo tutoriales a los usuarios para que aprendieran a identificar noticias falsas. Obviamente esto funciona para aquellas noticias que pueden influir en la opinión pública, afectar su salud o condicionar la política o la economía de sectores o naciones. Si Chabelita está o no embarazada no es cuestión de fact checking.

Solo hay un problema. Al igual que sucede con los antivirus, que se desarrollan para combatir los hackeos más conocidos e intentar anticipar los más desconocidos, pero resultan ineficaces contra la creatividad de los malos, esta medida es circunstancial. Y muy pronto comenzará a tener problemas gracias a expertos de la Universidad de Washington.

Si mañana mismo se publica, en un periódico, la noticia más inverosímil, podremos dudar de ella. La única herramienta que nos permitirá creerla será la confianza que nos genere el medio. Pero, ¿qué ocurre si vemos un vídeo en el que Obama, por ejemplo, asegura que la idea del muro en México fue suya? Lo estamos viendo. Es su voz y su cuerpo, no habría por qué dudarlo. Pues eso ya es posible. Un equipo de expertos de la Universidad de Washington, liderado por Steve Seitz, ha creado un programa de inteligencia artificial que es, básicamente, photoshop para vídeo: no sólo puede cambiar la imagen, también la voz y hacer que se sincronice con el movimiento de los labios. Al programa le bastan unos segundos de audio para recrear la voz de la persona y luego un tiempo similar para emular el movimiento de labios y expresiones faciales, con la ventaja de que, para esto no precisa de vídeos, con unas cuantas fotografías también lo consigue.

La tecnología ha dado un paso mucho más allá de lo que cualquier sistema de detección de noticias falsas puede dar, por ahora. Pero eso es una buena noticia. La existencia de fake news, es una crítica feroz a nuestra incapacidad para realizar un juicio objetivo sobre lo que nos están contando. Es la inteligencia biológica (alias el cerebro) y no la artificial, la que debe comenzar a preguntarse, cada vez que escucha una noticia, de dónde proviene, buscar sus fuentes y confrontarla con datos.

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