Cultura

El Prado restaura "la obra más asombrosa jamás pintada" según Manet

Se trata de uno de los retratos en los que Velázquez "llevó más lejos la restricción de recursos pictóricos con el fin de realzar la intensidad y expresividad"

'Pablo de Valladolid' de Velázquez, obra "más asombrosa jamás pintada", según Manet
'Pablo de Valladolid' de Velázquez, obra "más asombrosa jamás pintada", según ManetEuropa Press

El Museo del Prado trasladó la semana pasada el lienzo 'Pablo de Valladolid' de Diego Velázquez al taller de restauración para iniciar su análisis técnico y posterior intervención.

Según ha informado el Museo del Prado, la emblemática pintura, fechada entre 1632 y 1635, ha salido hoy de la sala 15 del museo para someterse al proceso de restauración, con el patrocinio de la Fundación Iberdrola, como 'miembro protector' del Programa de Restauraciones.

Se trata de uno de los retratos en los que Velázquez "llevó más lejos la restricción de recursos pictóricos con el fin de realzar la intensidad y expresividad de la figura representada", ha señalado la pinacoteca en una nota de prensa.

El análisis técnico de la obra contribuirá al conocimiento del proceso creativo y de su estado de conservación, como paso previo a la intervención restauradora.

Entre los retratos más singulares de Velázquez destacan los dedicados a bufones y hombres de placer de la Corte de Felipe IV. Uno de los ejemplos más extraordinarios, según el museo, es el retrato de 'Pablo de Valladolid', un personaje documentado al servicio de la Corte entre 1632 y 1648 y cuya función respondería a sus dotes interpretativas o su carácter burlesco.

Velázquez, explica el Museo del Prado, lo retrata como "una figura aislada, asentada en un espacio indefinido, construido únicamente mediante la sombra que proyecta su cuerpo. Esta simplificación convierte a la obra en un ejercicio de innovación artística".

La pintura, realizada en los primeros años del artista al servicio de la Corte de Felipe IV, ha tenido una influencia duradera. Francisco de Goya se inspiró en él para su retrato de Francisco Cabarrús y, décadas más tarde, en 1865, Édouard Manet calificó la obra como "el cuadro más asombroso jamás pintado: el fondo desaparece, es aire lo que rodea al hombre, vestido todo de negro y lleno de vida".

Según ha informado el museo, el análisis material del cuadro se realizará mediante un XRF scanning, una técnica no destructiva que permite identificar los elementos químicos presentes en la superficie pictórica.

Al estimular la pintura con rayos X y analizar la radiación que emite se obtiene un mapa detallado e inédito de los materiales utilizados por el artista.

Además, una reflectografía infrarroja estudiará la respuesta de la pintura a distintas longitudes de onda. Este análisis aporta información diversa según la profundidad observada y revela detalles invisibles a simple vista.

La documentación que se obtenga contribuirá a comprender mejor el proceso creativo y el estado de conservación de la pintura, y servirá para planificar su restauración.

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