
A required part of this site couldn’t load. This may be due to a browser
extension, network issues, or browser settings. Please check your
connection, disable any ad blockers, or try using a different browser.
Insectos
Parecía una abeja normal, pero tras varios segundos, un científico se dio cuenta de que estaba viendo algo que casi nadie había visto antes
Una abeja que muchos expertos habían dado por desaparecida ha vuelto a zumbar por la zona

Este verano, la ecologista polinizadora Molly Jacobson localizó a la abeja minera del castaño, Andrena rehni, en un huerto de investigación en la Facultad de Ciencias Ambientales y Forestales (ESF) de la Universidad Estatal de Nueva York en Syracuse.
Vuelta de entre los muertos
La recién aparecida había sido un fantasma en los registros durante casi siglo y medio, siendo documentada por última vez en el sur de Nueva York en el año1904. Después de eso, nada.
Como consecuencia, el Programa de Patrimonio Natural de Nueva York terminó por etiquetarla como "posiblemente extirpada" en su estudio de polinizadores , considerándola básicamente como especie extinta en el estado. Sin embargo, parece que este pequeño misterio ha regresado, cargado todavía de más sorpresas.
Al parecer, el animal se encuentra unos doscientos kilómetros más al norte de lo esperado, lo que Jacobson ha calificado de "récord significativo" que amplía el área de distribución conocida de la especie y sugiere que puede sobrevivir en huertos gestionados dentro de las ciudades, no solo en bosques remotos.
Una especialista muy selectiva
Fiel a su individualidad, la abeja minera del castaño es un insecto solitario que anida en el suelo. No vive en colmenas, y no la verás merodeando tu picnic como lo hacen las avispas amarillas.
Jacobson afirma además que esta abeja minera en particular no puede picar, algo que sorprende a cualquiera que escuche la palabra abeja y piense inmediatamente en encuentros dolorosos o shocks anafilácticos.
Sin embargo, lo que termina por distinguir a la Andrena rehni es su dieta. Resulta que esta pequeña abeja es una especialista en polen que depende casi exclusivamente de las flores de castaño y chinquapin. Sin estas, el animal tiene muy poco que comer y ningún lugar donde cuidar de sus crías.
Esto resultaba práctico cuando el castaño americano dominaba los bosques del este. Antes de la llegada de una plaga fúngica a principios del siglo XX, se estima que había entre tres mil y cuatro mil millones de castaños americanos, aproximadamente una cuarta parte de las maderas duras de la región. El árbol era tan abundante que la gente lo llamaba la "secuoya del este".
No obstante, esto cambió cuando la plaga del castaño llegó a los bosques, matando miles de millones de árboles en sólo unas décadas y con ellos, el alimento y el hábitat de la vida silvestre que dependen del árbol.
Pero, ¿cómo sobrevivió la abeja?
Redescubierta dos veces más
La abeja volvió a manifestarse en 2018, cuando investigadores de Maryland la encontraron en el chinquapin, un arbusto pariente del castaño americano después de décadas.
Posteriormente, en 2023, Jacobson localizó una población en un huerto del Parque y Arboreto Lasdon, en el condado de Westchester.
Un especialista en abejas del Servicio Geológico de Estados Unidos confirmó la identificación, y el hallazgo fue descrito posteriormente en la revista Northeastern Naturalist como el primer registro estatal contemporáneo de Andrena rehni.
Actualmente, el nuevo avistamiento profundiza en su curiosa historia ya que es la primera vez que se registra esta abeja al norte del valle del Hudson, en Nueva York.
Ante esto, Jacobson ha sugerido que su presencia a unos cientos de kilómetros de su área de distribución conocida sugiere que otras poblaciones olvidadas podrían estar ocultas en plantaciones de castaños en otras partes del estado.
¿Cómo impacta su aparición a los animales y las personas?
En Nueva York, la abeja minera del castaño está catalogada como una especie en peligro de extinción, considerándola una de las abejas más raras del estado.
De acuerdo con la investigadora, el insecto es "un indicador de que el entorno circundante aún es lo suficientemente diverso y conectado como para albergar especies que dependen de un solo recurso y desaparecen rápidamente cuando se simplifican los paisajes".
En cuanto a la vida cotidiana, si una rara especie especialista puede sobrevivir en un huerto urbano de Siracusa, esto sugiere que los árboles plantados con esmero en ciudades, suburbios y pueblos pequeños todavía pueden albergar una biodiversidad sorprendente.
Sin embargo, la abeja minera del castaño permanecerá prácticamente invisible para el público. Es pequeña, marrón y fácil de pasar por alto, incluso cuando está justo frente a ti en una espiga floral.
Sin embargo, su silenciosa reaparición cuenta una historia esperanzadora de reparación ecológica: cuando recuperamos las plantas adecuadas, los animales que dependen de ellas a veces encuentran el camino a casa.
✕
Accede a tu cuenta para comentar


