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Daroca, ciudad medieval de Aragón, se erige como un tesoro histórico con su impresionante muralla

Considerado Patrimonio Mundial por la UNESCO, este pueblo alberga el milagro de los Corporales y la arquitectura mudéjar de San Miguel

(Foto de ARCHIVO) Muralla de Daroca (Zaragoza). EUROPA PRESS 19/05/2025
Daroca se alza como uno de los ejemplos más deslumbrantes de la Edad Media española. EUROPA PRESSEuropa Press

Situada en el corazón de la provincia de Zaragoza, Daroca se alza como uno de los ejemplos más deslumbrantes de la Edad Media española. Este enclave aragonés ha sabido conservar su esqueleto urbano y su atmósfera con una fidelidad asombrosa, ofreciendo a quien la visita una inmersión genuina en un pasado de caballeros y fronteras. Su trazado, custodiado por puertas fortificadas y calles que serpentean con la orografía, encierra la esencia de una historia que ha moldeado el carácter de la península.

Su perímetro defensivo resulta abrumador: casi cuatro kilómetros de muralla lo convierten en uno de los recintos más extensos de Aragón y de todo el territorio nacional en relación con su tamaño poblacional. Levantado entre los siglos XIII y XV, este cinturón de piedra se abraza con maestría al relieve abrupto del valle del río Jiloca. Hoy en día, más de cien torreones y accesos históricos, como la monumental Puerta Baja, nos recuerdan su función primordial: resistir asedios y controlar uno de los corredores estratégicos más importantes de España.

Durante centurias, este municipio no fue una villa más, sino un punto neurálgico para la Corona de Aragón. Su ubicación en el eje fronterizo entre Zaragoza, Teruel y Castilla le otorgó una relevancia militar y política de primer orden, llegando a ser sede de las Cortes del reino. Tal y como señala el texto original, esta importancia histórica justifica la colosal magnitud de sus defensas y la densidad de edificios civiles y religiosos que atesora, consecuencia directa de su papel como guardián de rutas y comercio en el interior peninsular.

El esplendor del mudéjar y la trama urbana

En el plano cultural, la identidad de la villa es inseparable del arte mudéjar, ese estilo exclusivamente hispano nacido de la convivencia de culturas. La Iglesia de San Miguel, con su torre de ladrillo y ornamentación geométrica, ilustra esta riqueza y forma parte del Conjunto de Arquitectura Mudéjar de Aragón, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es una distinción que subraya el valor universal de este rincón zaragozano y su aportación al acervo artístico internacional.

Recorrer el casco histórico implica transitar por un plano que ha permanecido casi inalterado, con pendientes estrechas y plazas recoletas perfectamente adaptadas a su naturaleza de plaza fuerte. Lejos de ser un mero decorado, sus edificios históricos mantienen su vitalidad y uso cotidiano. Esta persistencia de su recinto amurallado y su estructura urbana consolida a Daroca como un destino ineludible para comprender el legado medieval que sustenta la identidad de España.