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Historia Refrán

El refrán que vuelve a escucharse en Canarias con la primavera y que nadie en la Península es capaz de descifrar

El dialecto canario esconde dichos que ningún diccionario recoge y que en abril cobran un significado especial

El dicho que vuelve a escucharse en las Islas con la primavera y que nadie en la Península es capaz de descifrar
El dicho que vuelve a escucharse en las Islas con la primavera y que nadie en la Península es capaz de descifrarCabildo de Gran Canaria

Descifrar un refrán canario sin haber pisado las Islas puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para más de uno. No porque el idioma sea otro -es castellano, al fin y al cabo-, sino porque detrás de cada expresión hay mucha historia, de pesca, de campo y de conversaciones que se han dado en la plazas de los pueblos del Archipiélago. Un patrimonio oral que se ha ido levantando durante siglos y que, todavía hoy, planta cara a quienes llegan de fuera sin el contexto necesario para entenderlo. Y abril, precisamente, trae uno de los refranes más singulares.

La vieja y el veril

"Por abril viene la vieja al veril". Si escuchas esta expresión por primera vez, probablemente no sabrá de qué se habla. La vieja no es ninguna persona mayor. Es un pez de escamas rojizas que ocupa un lugar importante en la gastronomía de las Islas. Y el veril, ese borde abrupto del fondo marino donde el agua se precipita hacia las profundidades. El refrán -que también se dice como "En abril está la vieja en su furor"- alude a que entre ese mes y mayo el pez se mueve hacia esa franja costera para el desove, lo que lo convierte en el momento más propicio para la pesca.

Lo notable de este tipo de refranes no es solo lo que dicen, sino cómo lo dicen: con una economía de palabras que no tiene equivalente directo en el castellano peninsular.

Inteligencia, ignorancia y una pipa

El refranero canario no solo habla del mar. También explica cómo es su gente, sus limitaciones y de cómo convivir con ellas con cierto humor.

"Qué dos cabezas para un caldo pescado" es la forma que tienen los isleños de señalar la escasez de luces de alguien sin necesidad de recurrir al insulto. En otras zonas de España podría encontrarse un equivalente como "más tontos que una piedra".

El tercero de los refranes más citados en estas fechas es "Pícamelo menúo que lo quiero pa' la cachimba". En las Islas, la cachimba es una pipa de agua, y la expresión completa viene a decir lo que en el resto del país se pide cuando alguien ruega que le expliquen algo con peras y manzanas: que se lo desgranen, que lo que sabe es poco y el hilo de la conversación se le escapa.

El vocabulario canario es el resultado de la mezcla cultural que vivió el Archipiélago tras la conquista castellana, con influencias del inglés, el francés, el portugués, el árabe y el español hispanoaméricano, fruto de los puertos que unían Europa, América y África. De ahí que el acento canario tenga más en común con el cubano o el venezolano que con el madrileño. Y de ahí también que sus refranes sean, en ocasiones, intraducibles.

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