
Patrimonio
El castillo más inaccesible de España al que se llega a través de peldaños rocosos
Se trata de una fortaleza histórica que sirvió de prisión a embajadores de alto rango europeo

España, tierra de castillos. Y Castilla y León por supuesto. Un territorio amplio que esconde en sus dominios. De todos los colores y para todos los gustos. De estilos diferentes y algunos semiderruidos pero que permanecen de esa manera por todo lo que han significado y que sigan siendo testigos.
Y lo que se encuentran en condiciones óptimas, muchos de los cuales gracias a restauraciones, se han ido adaptando a los nuevos tiempos, convirtiéndose en museos, o albergando entre otras cosas bibliotecas como el de Puebla de Sanabria, por poner un ejemplo, o simplemente visitables como castillo que son.
Viajamos hasta la provincia de Burgos. Allí nos encontramos con una fortaleza que se yergue sobre la cima de un macizo rocoso, aislado y, prácticamente inaccesible, ya que solo se puede acceder hasta él a través de peldaños que se encuentran tallados en roca.

Es el castillo de los Rojas, ubicado en lo alto de una colina en Poza de la Sal, fortaleza erigida en el siglo IX y reconstituido en el siglo XIV por la familia Rojas y desde sus inicios fue un lugar estratégico para vigilancia en este territorio. Las primeras referencias sobre este castillo se remontan al año 965 cuando Fernán González repobló la villa de Poza. Al lado de la fortaleza se instaló la población y desde allí se fue desplazando hacia abajo.
Ya en el siglo X, Poza se encontraba habitado y su castillo fue pasando por diferentes manos, llegando a pertenecer al Reino de Navarra en el año 1035 ya en el siglo XIV la familia Rodríguez de Rojas reemplaza el primer castro del siglo IX con el castillo que se puede ver en la actualidad. Un edificio militar que reforzaba las bases defensivas de la villa para mejorar su protección.
Y esta fortaleza vivió uno de los momentos históricos de la historia de España cuando 1528 cuando fueron apresados en el castillo los embajadores de Francia, Milán, Florencia, Inglaterra y Venecia, junto a la Liga Clementina. Orden dada por Carlos I de España.
A partir de entonces comienza su declive y ya en el siglo XVIII tanto el alcázar como el castillo aparecen seriamente deteriorados. Pero en el año 1808, al comenzar la Guerra de la Independencia, los franceses lo rehabilita y se instala allí por la amplia perspectiva que brindaba. Una ventaja que fue aprovechada también en años sucesivos por diferentes tropas en las guerras carlistas.
Y en la actualidad, solo quedan solo quedan los restos de un castillo que en su día debió ser una fortaleza imponente y todavía se pueden ver vestigios de los cubos que defendían la entrada del castillo. Se puede visitar, pero ojo, con mucho cuidado.
✕
Accede a tu cuenta para comentar

Transporte ferroviario



