Turismo

Las "islas Lofoten" leonesas que te sorprenderán por su descomunal belleza

En el corazón de esta provincia se encuentra una localidad que vivió uno de los momentos más angustiosos de los últimos 40 años por su desaparición y resurrección posterior

Riaño (León) y sus alrededores, nevado
Riaño (León) y sus alrededores, nevadoLa Razón

Estamos en pleno mes de enero. Unas fechas ideales para los amantes de la nieve. Y la propuesta para hoy es la visita de uno de los pueblos más idílicos y bonitos que existen en Castilla y León. Y si le acompaña la nieve la estampa no puede ser más perfecta. Es verdad que no hay ninguna estación de esquí en los alrededores para los amantes de este deporte, pero también podemos señalar que no hace falta ir hasta Suiza o Austria para encontrar y disfrutar de un entorno mágico único e inigualable.

Nieve en Riaño
Nieve en RiañoICal

Nos hallamos en la provincia de León. provincia castellano y leonesa que esconde un montó de recursos patrimoniales y medioambientales y, por supuesto, donde uno se puede sorprender por el "buen yantar" gracias a unos productos únicos que solo encontrarás aquí. El lugar en cuestión, tiene poca historia, aunque hay mucho detrás. Poca, por que la mano del hombre diseñó a su antojo este lugar. Un pueblo creado de la nada, ya que el anterior que lleva su nombre se encuentra bajos las aguas de este embalse.

Sí, estamos refiriéndonos a Riaño, un espacio que con el paso de los años se ha convertido en un paraíso paisajístico que cada vez atrae a más gente para disfrutar de una panorámica inigualable. Pista número uno, se puede ver desde el que se ha considerado uno delos bancos más bonitos de España. Y es que todo se aúna en un mismo espacio. Montaña. agua, patrimonio y no puede faltar la peculiar gastronomía y sus gentes. Atractivos suficientes para perderse por estos lares leoneses.

Es verdad que lo que más impresiona es su entorno natural- aunque repetimos, modificado por la mano del hombre- pero bien merece la pena caminar por las calles. Allí descubrimos un hórreo típico de la zona o el "Monumento al silencio", con el que se ha querido recordar la tragedia medioambiental que tuvo lugar en 1987.

Panorámica de Riaño desde el cielo
Panorámica de Riaño desde el cieloIcal

También sobreviven las campanas que formaron parte de las iglesias de los pueblos que "perecieron" bajo las aguas y la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, trasladada piedra a piedra, donde en su interior se pueden contemplar unas pinturas medievales. Y no se puede dejar de ver el Corro de los Aluches, la iglesia de Santa Águeda o el Museo Etnográfico de la Montaña de Riaño. Y ya pasamos a los miradores, que hay unos cuantos para disfrutar de unas vistas inigualables, como los de Alto Valcavo y Las Hazas. Aquí además, existe un columpio gigante donde uno puede contemplar en movimiento un paisaje que invita a la paz.

Riaño es un pequeño pueblo que se asemeja y mucho a las Islas Lofoten, a los pies del embalse que se asemeja más a un fiordo y entre montañas. De hecho muchos han catalogado este paraje como los fiordos leoneses, los cuales se pueden navegar en barco para ver su belleza in situ.

Para los amantes del senderismo, un sinfín de acciones: Por un lado, la subida al pico Gilbo, que se puede realizar a través de un sendero circular sencillo que carece de dificultades técnicas. Son 7,5 kilómetros que nos lleva por parajes asombrosos, atravesando un bosque de hayas. Todo se compensa al alcanzar la cima, a 1.679 metros de altitud, donde se puede observar la presa en todo su conjunto y la Montaña Leonesa en su plenitud. Una ruta también nos lleva a la Cueva Vieja del Monte, una cueva de un personaje de la mitología leonesa, que cocinaba pan para los pastores, y que estos llevaban a sus respectivos hogares para dárselo a su familia. Ideal y sencilla para hacerla con niños.

Si uno es más aventurero, debe ascender el Pico Yordas, un rompepiernas de casi unos 20 kilómetros de andadura si hacemos el trayecto largo, aunque otra opción es la de coger un barco en el propio Riaño que nos acerca al otro lado del embalse, y desde ahí sólo son seis kilómetros. Las vistas de la Cordillera Cantábrica, inmejorables. Y dos rutas más, la del Valle de Hormas, de unos 6,2 kilómetros de longitud o la Senda de la mitología leonesa. Y muy cerca de Riaño se pueden conocer otras maravillas de la Montaña Oriental leonesa, como el Valle de Sajambre, en la vertiente más leonesa de los Picos de Europa, con innumerables rutas senderistas o el Valle de Valdeón.

Y no podemos finalizar nuestro periplo sin reponer fuerzas. Y qué mejor par ello que probar la mejor gastronomía de la zona. Donde no falta un plato contundente como es el tradicional cocido de la Montaña de Riaño. Arvejos, la legumbre tradicional, y acompañado por la carne como costillas, morro, lengua, chorizo, tocino u oreja. Fundamental.