Cataluña

Tras el Puente Aéreo, Colau carga ahora contra el puerto de Barcelona: quiere menos cruceros

Para contrarrestar la contaminación del puente aéreo, sus concejales no volarán a menos de 1.000 kilómetros si hay alternativa ferroviaria

La ofensiva del gobierno municipal de Ada Colau contra los organismos más contaminantes no cesa. Tras el aeropuerto, ahora le toca el turno a los cruceros del puerto. Sus concejales, además, dejarán de utilizar el avión para desplazarse a distancias inferiores a 1.000 kilómetros que tengan alternativas ferroviarias inferiores a siete horas, menos en casos excepcionales.

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En una rueda de prensa, la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha dicho que el Gobierno municipal ha decidido tomar una decisión a la que no les obliga nadie, “pero que es necesaria y ejemplar”.

Sanz ha animado a otras administraciones y empresas a sumarse: “Donde hay un vuelo que contamina y un tren que no contamina, escogeremos la segunda opción”, y ha recordado que este miércoles se decretará la emergencia climática en la ciudad.

El global de la actividad vinculada al Puerto y al Aeropuerto genera un total de 12,9 toneladas anuales de CO2, cuatro veces las emisiones totales de CO2 emitidas por la ciudad de Barcelona, ha explicado.

Respecto a los contaminantes en el aire, el Puerto es responsable del 7,6% de los óxidos de nitrógeno (NOx) y de entre el 9 y el 12% de las partículas en suspensión (PM) que se respiran en la ciudad.

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Más electrificación

En este sentido, el Ayuntamiento propone eliminar los vuelos cortos con alternativas ferroviarias, eliminar las exenciones al queroseno, avanzar en la electrificación del Puerto y del Aeropuerto, e impulsar la generación de renovables.

Las demandas se harán a través de la mesa de emergencia climática, donde están presentes el Puerto, el Aeropuerto, el Estado y la Generalitat, entre otros, y también a partir de los espacios de diálogo y coordinación existentes.

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En relación al Aeropuerto, que genera 7,6 millones de toneladas de CO2 al año, pide electrificar las flotas de tierra, instalar más de 400.000 metros cuadrados de paneles solares y potenciar su conexión con la ciudad a través del transporte público.

Puerto base

Para el Puerto, que emite 5,3 toneladas de CO2 anuales, el Ayuntamiento propone una fiscalidad ambiental que penalice los barcos más contaminantes, impulsar la electrificación de barcos, empresas y actividad propia e instalar paneles solares.

Además, quiere reducir el número de barcos y cruceros que hacen escala en la ciudad, en una apuesta por un modelo de Puerto Base, y que se sumaría a una reducción de terminales, y a una mejora de los accesos ferroviarios al Puerto.

El concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, y Sanz han coincidido en que ambas infraestructuras deben elaborar planes para reducir las emisiones para incluirlos en sus planes directores presentes y futuros.