Reportaje
El campo catalán, entre la disyuntiva y el deseo, con las elecciones agrarias: "Son las reglas del juego"
Cinco candidaturas se presentan a los comicios del 27 de febrero. El movimiento Revolta Pagesa califica el sistema de representatividad como «caduco»: «Se debe cambiar la forma de operar»

Espera la mayoría del campo catalán, entre la inquietud y la esperanza, el mero hecho de elegir. De escoger. Una acción tan «importante» para algunos, como «inoperante» para otros. Tocará apartarse de la gasolina de los tractores y los establos de las ganaderías, eso sí. Qué remedio. Al menos, durante unas horas. Porque a la vuelta de la esquina, el sector vislumbra unas cajas con las que no puede transportar verdura o fruta, pero sí determinar —entre otras cuestiones— de qué forma quiere hacerlo en el futuro: las urnas.
«Son trascendentales. La democracia en el campo no es algo que venga dado», asegura la coordinadora nacional de Unió de Pagesos (UP), Raquel Serrat, para LA RAZÓN. Es una de las máximas responsables del principal sindicato agrario de Cataluña. Ahora mismo, la organización con más representación en la «Taula Agrària»: el órgano de interlocución entre el Departamento de Agricultura de la Generalitat y la comunidad agrícola. Una legitimidad, sin embargo, que podría atenuarse. Tan cerca y a la vez tan lejos. Quizá no tanto. Este viernes, día 27 de febrero, se celebran nuevas elecciones agrarias.
Candidaturas
Son las octavas en la historia de la autonomía; las primeras después de la pandemia. Sobre la mesa, cinco candidaturas: Unió de Pagesos (UP), Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC), Associació Agrària de Joves Agricultors (ASAJA), Unió de Petits Agricultors i Ramaders (UPA Catalunya) y Assamblea Pagesa. Una novedad por una ausencia: Revolta Pagesa. «El sistema actual solo está pensado para las grandes organizaciones y no para la realidad del sector. Está caduco», esgrime a este diario Jordi Ginebreda, portavoz del movimiento agrario. La plataforma ha decidido no presentarse a los comicios y pide el voto nulo al resto de entidades.
«Creemos que se debe cambiar la forma de operar y que todo el mundo pueda participar de forma constructiva», complementa Ginebreda que refuta la siguiente condición electoral: para que una agrupación sea representativa debe conseguir al menos el 15% de los votos válidos emitidos. «Es complicado llegar a esa cifra tan alta», expone. Diferentes miradas; misma pretensión. Para algunos, son «las reglas del juego». «Respetamos la opinión, pero la legitimidad de estas elecciones se basa en la ley de representatividad aprobada en el Parlament en 2016», afirma el presidente de ASAJA Cataluña, Pere Roqué.
Peticiones y problemas
En el horizonte, múltiples problemáticas incumben al sector agrícola: las derivadas del acuerdo del Mercosur, —a la espera de la ratificación o no del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)— el control de la fauna cinegética o la propagación de enfermedades animales como la peste porcina africana (PPA). También, convivir con las demandas de la Política Agraria Común (PAC), las consecuencias del cambio climático o la falta de relevo generacional.
«Solamente un 4% de los titulares de explotación tienen menos de 35 años. Hay un 42% que tiene más de 65», revela Raquel Serrat (UP). De ahí, que la conselleria recupere el sistema de voto presencial para estas elecciones: las últimas se efectuaron en formato telemático por la covid-19. Una iniciativa que busca superar la «brecha digital» del sector y aumentar la participación, según la secretaria general de Agricultura de la Generalitat, Cristina Massot. En total, 21.374 profesionales están llamados a las urnas. En concreto, a 430 mesas electorales.
«Lo que necesita el campesinado es un espacio en el que pueda expresar los problemas que tiene y que se responda a sus peticiones», reclama Ginebreda. «Ejercer el voto es la única manera de hacer llegar nuestra voz a donde haga falta», contrapone Serrat. Para algunos esta convocatoria es «importante»; para otros «inoperante». Pero, al fin y al cabo, de ella se desprende una única realidad: el día 27 de febrero hay elecciones agrarias en Cataluña.